Justicia sin Género.
Lola Mora-Radio Nederland
Colombia, Ruanda, Balcanes, Angola... A pesar de las distancias geográficas: de las diferencias culturales; de la política... Los testimonios y análisis que hacen mujeres en África, en Europa y en América Latina no dejan lugar a dudas: la violencia sexual contra las mujeres es un continuum.
Hay una seña de identidad en las guerras actuales y en las pasadas: el cuerpo de las mujeres es un campo de batalla, la violencia sexual es un arma de guerra.
La mayoría de los testimonios recogidos para esta producción multimedia son directos, duros y mencionan lo que pocos quieren escuchar: que la violencia sexual en la paz y en la guerra es brutal, destroza cuerpos, almas y vidas. Pero las víctimas exigen hablar y ser escuchadas. No quieren ser deshumanizadas y victimizadas.
La reparación de las víctimas de crímenes de violencia sexual es un derecho y por tanto una de las claves para la reconciliación y el desarrollo de cualquier sociedad. Los crímenes sexuales persisten en el tiempo cuando no se sana a las víctimas, no se hace justicia o no se evita que sigan cometiéndose. "Mientras un sólo cuerpo de mujer quede sin sanar, el crimen seguirá impune", repiten las opiniones recogidas para esta producción.
Esta serie presenta testimonios y análisis de hombres y mujeres que trabajan para denunciar los crímenes y evitar la impunidad. La creación de la Corte Penal Internacional les da cierta esperanza pero vigilan de cerca los pasos de este nuevo tribunal permanente.
La serie radiofónica Justicia sin Género comienza con un recorrido histórico: desde la Antigua Grecia o la Revolución francesas hasta la guerra en la Ex Yugoslavia o el genocidio de Ruanda. En todo tiempo y lugar, la violencia sexual ha sido y es utilizada por los hombres de forma premeditada, como una de las armas de guerra más eficiente y cruel.La violencia contra las mujeres es una expresión de fuerza, de poder, de virilidad: un método para aniquilar al enemigo, para mermar sus fuerzas; un premio para el vencedor y un castigo para el vencido; un mecanismo para sembrar el odio y un arma para la depuración étnica.
Las voces de africanas, europeas y lationamericanas hablan de una lucha también incesante y universal. Y fruto de ella es la Corte Penal Internacional, el primer tribunal penal internacional permanente, un paso histórico. Por primera vez podrán juzgarse crímenes de violencia sexual como genocidido, crimen de lesa humanidad o crimen de guerra.
'El Feminicidio Ignorado' recoge relatos de la vida de ruandesas y congoleñas: testimonios sin tapujos y reivindicaciones en voz alta. En Ruanda, el genocidio dejó más de 250.000 mujeres violadas, muchas de ellas tienen SIDA o fístulas y aún no han sido atendidas en un hospital; en la república Democrática de Congo (RDC), las violaciones sexuales continúan en el Este del país, donde aún persiste el conflicto armado y donde el número de civiles que cometen estos abusos se ha disparado en los últimos años. Ni hay silencio ni hay tabú respecto a los crímenes sexuales. Las víctimas hablan, denuncian y exigen justicia. Los instrumentos legales para condenar la violencia sexual como crimen de guerra, de lesa humanidad o de genocidio, existen. Pero la justicia no llega, ¿por qué?.Este capítulo pregunta a juristas, a la Coalición de Organizaciones por la Corte Penal Internacional y a las propias víctimas; y da claves para entender por qué la capacidad de organización de las mujeres en una guerra no se tiene en cuenta en los planes de reconstrucción.
La Resolución 1325 aprobada por Naciones Unidas es el primer instrumento político internacional que llama la atención sobre los efectos de la guerra en las mujeres, y el primero que defiende su derecho a participar en la mesa de negociación. Pero su aplicación es mínima. A través de los casos de Sudán, Angola y RDCongo, se analizan los vacíos y los tímidos avances.
La falta de voluntad política resuena en cada una de las opiniones recogidas en este reportaje.
La Justicia de Género es la protección y la promoción de los derechos humanos con base en la equidad de género. Por eso es importante saber qué obstáculos tienen mujeres, hombres, niñas y niños para vivir plenamente sus derechos.Juezas, ayudantes de fiscal, directoras de comunicación, investigadoras en el terreno... Las mujeres ocupan altos cargos en la Corte Penal Interncional (CPI). Lograrlo fue una lucha protagonizada por el Caucus Mundial de Mujeres por la Justicia de Género.
El capítulo que cierra esta serie de radio concluye -a través de la Corporación Humanas de América Latina y de luchadores incansables por los derechos de la mujer en África y europa- que: no existe justica sin reparación.
Los avances que defiende la CPI sobre la participación de las víctimas en los procesos, las medidas de protección de testigos y víctimas o la indemnización económica, entre otros, son históricos.
Pero como afirman algunos funcionarios de la CPI, no todos los Estados que ratificaron el Estatuto de Roma aceptan realizar los cambios históricos a nivel nacional. Es una cuestión de voluntad política.
Evitar la violencia sexual es un asunto de salud pública y de seguridad ciudadana, concluye la Corporación Humanas de América Latina.

























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