“Me interrogaron sobre mi nacionalidad. Al día siguiente, me deportaron a Senegal, simplemente por ser negro”, afirma Aldiouma Sissoko, víctima de la represión en Mauritania contra sus ciudadanos negros. Para los mauritanos en Senegal, Sissoko es un héroe.
Las tensiones raciales y animosidades en Mauritania continúan desde la reciente violencia desatada en una ciudad universitaria en Nouakchott, la capital del país. Las tensiones son el resultado de los planes del primer ministro Moulaye Ould Mohammed Lagdaff, que quiere declarar el árabe como el único idioma oficial del país. Los estudiantes africanos sin ascendencia árabe consideran esta medida como un insulto a su identidad. Por otro lado, aquellos que sí tienen ascendencia árabe, ven estas declaraciones del primer ministro como una confirmación de la supremacía de los árabes sobre los negros.
Serias violaciones
La represión racial en Mauritania comenzó de hecho en 1989, luego de una disputa fronteriza con Senegal. El gobierno mauritano aprovechó esta oportunidad para expulsar a todos sus ciudadanos negros a Senegal, acusándolos de ser senegaleses. Según Human Rights Watch, cientos de personas han sido asesinadas o torturadas, y aquellos que permanecen en Mauritania, son víctimas de serias violaciones de derechos humanos.
Aldiouma Sissoko es una de las víctimas de la represión racial. Nació en Senegal en 1951, hijo de padres mauritanos. Se mudó a Mauritania como experto marítimo en 1973, luego que su padre lo entusiasmara con la idea de participar en el desarrollo del país.
Documentos confiscados
En 1989, Sissoko fue sometido a un interrogatorio de cuatro horas antes de ser detenido.
“Pidieron mis documentos nacionales, y al entregarlos los confiscaron, dando como razón que yo era de raza negra, y por lo tanto no mauritano.”
En cuestión de minutos, las autoridades pusieron a Sissoko en un avión militar y lo deportaron a Senegal.
“Fue el peor día de mi vida; jamás lo olvidaré. Me enviaron a Senegal con nada más que la ropa que llevaba puesta. Tuve la cordura de no resistirme, si no me habrían matado, como hicieron con muchos otros. Cada vez que pienso en ello, me inunda la ira y el resentimiento. Me quitaron todo por lo que había luchado, mi sustento, todo. Pero la mayor pérdida fue mi nacionalidad.”
Siempre mauritano
A pesar de haber nacido en Senegal, Sissoko jamás adoptó la nacionalidad senegalesa. Desde su deportación, las autoridades de Senegal le han contactado en diferentes oportunidades para que se haga senegalés y pueda así continuar con su vida. Sin embargo, para Sissoko la situación no es tan simple.
“En su lecho de muerte, mi padre me exigió que siguiera siendo mauritano, y ninguna otra cosa. Es una lucha por la justicia y la dignidad. Moriré reclamando mi ciudadanía mauritana y el retorno a mi país.”
Aldiouma Sissoko es desempleado y a menudo le resulta difícil alimentar a su familia.
“A veces se me caen las lágrimas cuando mis hijos me preguntan por qué pasamos tantas penurias, pero siempre les digo la verdad. Cuando sean grandes, podrán elegir la nacionalidad que prefieran, pero de momento seguirán siendo mauritanos, y ninguna otra cosa.”
Héroe
Los mauritanos en Senegal consideran a Sissoko como un héroe. Como desempleado en las calles de Dakar, sus actividades diarias incluyen ayudar a otros mauritanos refugiados con el papeleo administrativo, resolviendo disputas entre ellos y presentando sus casos ante ACNUR, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.
“Sissoko representa a todos los mauritanos refugiados aquí. No sé qué sería de nosotros sin él. Es nuestro héroe”, afirma uno de los refugiados mauritanos.





























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