En la noche del jueves, el departamento de Obras Públicas activó todas las medidas necesarias para hacer frente a la tormenta que se aguardaba, pero también para someter a detenido examen la defensa costera de Holanda.
Si bien las tormentas ocurren con frecuencia en la zona costera holandesa, la reciente situación poseía un carácter más alarmante, ya que afectaba toda la costa del Mar del Norte, mientras por lo general sólo suele hacerse sentir en parte de ella. Por primera vez desde 1976, funcionarios de la defensa costera activaron medidas para toda la zona.
A pesar del alto nivel de las aguas y de la alerta reinante, la tormenta no causó verdadera preocupación a los servicios de defensa, ya que tanto diques como compuertas pueden hacer frente a niveles más altos de los alcanzados. En cambio, el fenómeno meteorológico ha concedido la oportunidad de examinar a fondo el funcionamiento de todos los equipos.
La sección más nueva del llamado Plan Delta es el Maeslantkering, o barrera de Maeslant, en Rótterdam, el cual, desde su construcción, hace 10 años, nunca se había cerrado por motivos meteorológicos. Normalmente, un ordenador activa las compuertas cuando las aguas alcanzan un nivel de 3 metros, lo cual tampoco ocurrió en esta ocasión.
Ayer, el nivel que sirve de norma se redujo en el ordenador a 2,60 metros, para lograr que entraran en funcionamiento las compuertas para poder observarlo. Con éxito, pues las dos enormes paredes flotantes funcionaron a la perfección, y formaron una excelente defensa contra las aguas. Como consecuencia del cierre, parte del puerto de Rótterdam permaneció inaccesible temporalmente.
El tiempo propio de otoño ha agitado las aguas frente a la costa holandesa. En la provincia de Zelanda éstas alcanzaron un nivel de 3,43, el segundo desde su construcción. En Rótterdam se alcanzó una altura de 2,84 y en la provincia Frisia, 4,20.
El temporal no causó grandes problemas en Holanda, aunque ocasionó inundaciones en los puertos del norte y las Islas Frisonas, y obligó a suspender los servicios de los transbordadores. En las autopistas, la congestión matutina fue dos veces superior a la usual, y el aeropuerto internacional de Schiphol anuló unos cuantos vuelos. Las aseguradoras calculan los daños en, como máximo, medio millón de euros, sobre todo por daños a tejados y a vehículos.




























Enviar nuevo comentario