Kosovo es miembro del Banco Mundial y del FMI, y reconocido por 70 Estados en todo el mundo. Sin embargo, el estatus del pequeño territorio balcánico sigue siendo controvertido.
Luego de que Kosovo se separara unilateralmente de Serbia en 2008, este país urgió a la Asamblea General de la ONU a someter el caso a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya.
Propio beneficio
Este jueves, la CIJ dará una opinión consultiva sobre la legalidad de la independencia autodeclarada del territorio de Kosovo. Y con Estados Unidos apoyando a Kosovo y los rusos a Serbia, la decisión será motivo de acalorado debate. Cada una de las partes se aferrará a ella e intentará aprovecharla para su propio beneficio.
Petrit Qollaku, periodista de Pristina, Kosovo, señala que muchos países evitaron pronunciarse sobre el reconocimiento de la independencia de Kosovo pero esto podría cambiar. “Entre los comentaristas políticos hay una sensación de que Serbia actuó de este modo para ganar tiempo, con el fin de detener el reconocimiento de Kosovo y acumular puntos en la UE. El Gobierno de Kosovo ha estado haciendo lobby por todo el mundo para conseguir el reconocimiento de su independencia. En la mayoría de los casos, el ministro de Relaciones Exteriores no consiguió una respuesta positiva porque se esperaba que la CIJ dictara su opinión consultiva sobre la legitimidad de Kosovo.”
Sin embargo, según Qollaku, en Pristina ha crecido el optimismo a la espera de que los países que aún no se han manifestado a favor del reconocimiento de la independencia, lo hagan después de que la Corte haga conocer su opinión.
Nuevas negociaciones
También los funcionarios serbios se muestran optimistas y apuntan a la ONU, afirma la periodista Bojana Barlovac, de Belgrado. “Aun cuando los expertos en derecho internacional consideran que una opinión consultiva no es un veredicto, de modo que no puede haber ganadores o perdedores en este caso, y que la Asamblea General de la ONU no tiene ninguna obligación de acatar esta decisión de la CIJ, los políticos serbios y la gente en general se muestran bastante optimistas sobre una opinión favorable a Serbia, luego de lo cual elevarían una nueva resolución ante la Asamblea General de la ONU, lo que obligaría a reiniciar negociaciones.”
Sin embargo, Susi Dennison, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, se muestra más cautelosa. En su opinión, no se debe esperar que una decisión legal pueda resolver lo que, en esencia, es un problema político.
“La opinión de la CIJ no es vinculante,” destaca Dennison, “pero, de todos modos, no parece probable que sea una declaración contundente a favor o en contra del Estado de Kosovo, ya que la cuestión elevada ante la Corte era la eventual violación del derecho internacional por parte de Kosovo, al declarar su independencia.”
Devolver la pelota
Dennison piensa que la Corte, remitiéndose estrictamente a su ámbito de actuación, devolverá la cuestión al campo político para una búsqueda de solución. La periodista no cree que Serbia ni Kosovo obtengan una resolución favorable o desfavorable de la Corte sobre este asunto.
Lo cual no significa que la opinión de la instancia no tenga ninguna incidencia. En todo caso, logrará que la cuestión de Kosovo vuelva a estar en el centro de la discusión.
Según se espera, la ONU llamará al diálogo sobre el territorio en septiembre. Con Estados Unidos y muchos Estados de la Unión Europea apoyando a Kosovo, y Rusia de parte de Serbia, se espera un acalorado debate.
Lo que aún no se ha definido es si en ese diálogo se tratarán temas exclusivamente técnicos, como acuerdos de comercio y reconocimiento del pasaporte kosovar, o si el propio estatus de Kosovo como república independiente estará también en el tapete. Sea cual fuere la opinión que emita la Corte este jueves, esos temas seguirán siendo sumamente controvertidos.





























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