La Cámara Baja holandesa ha aprobado un proyecto de ley dirigido a legalizar la eutanasia. A diferencia de lo que la mayoría de la gente piensa, la eutanasia no era legal, sino que comunmente no era perseguida. Rara vez se acusaba a algún médico que la practicara y las reglas han evolucionado, a lo largo de los años, con precedentes que han sentado jurisprudencia. Con la nueva ley el gobierno busca formalizar esta práctica.
Rutger van Santen
Bajo los nuevos lineamientos, los médicos no tendrán que seguir registrando los casos de eutanasia con el fiscal general, como están obligados a hacerlo actualmente aunque, en la práctica, raramente lo hacían. En su lugar deben informar de los casos específicos ante un panel de revisión compuesto por un médico, un jurista y un experto en ética. Si este panel decide que el caso ha sido tratado responsablemente, se cerrará la posibilidad de una persecución legal.
El Gobierno espera que la nueva ley lleve a los médicos a reportar con más frecuencia los casos de eutanasia, dando una imagen más clara de cuántos casos hay realmente.
Una vez que la ley sea aprobada por el Senado, Holanda será el primer país en el mundo donde la práctica de la muerte asistida sea regulada por una ley.
El parlamentario Boris Dittrich, un importante defensor de la nueva ley, afirma que "Somos el único país en el mundo con una ley de eutanasia, aunque Bélgica y otros países también están tomando medidas en ese sentido. En realidad pensamos que es una decisión muy fundamental para una persona, en el caso que su calidad de vida se haya tornado insoportable, la de poder decidir el momento en que quiere morir. Por supuesto que esto deberá conversarlo con sus familiares y con su médico, pero pensamos que es una manera muy humana de morir."
La ley contó en su aprobación con los votos de todos los partidos que integran la coliación del gobierno que lidera el laborista Wim Kok y con el apoyo del partido de los verdes. Los 40 votos en contra aprovenían de las filas de los partidos cristianos.
El reciente debate acerca de la eutanasia se ha visto complicado más aún con el caso del político Edward Brongersma, quien solicitó a su médico que pusiera fin a su vida a pesar de no encontrarse enfermo ni sufrir dolores. Brongersma pensaba simplemente que su vida ya no tenía sentido. Un médico lo ayudó a morir y un tribunal decidió posteriormente que el facultativo había actuado razonablemente y lo absolvió de todo cargo. Los detractores de la nueva ley de eutanasia consideran que este caso sienta un peligroso precedente.
El Gobierno está extremadamente preocupado con el hecho de que la eutanasia se practique también en gente que está solamente cansada de vivir y por esto el ministerio de Justicia ha ordenado que se apele la decisión en el caso Brongersma.
La ley sobre la legalización de la muerte asistida deberá ser aún aprobada por el Senado holandés.























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