Mark Rutte, del partido liberal VVD, ha ganado el primer debate televisado entre los líderes políticos holandeses. La mayoría de los espectadores lo dieron por vencedor tras el debate celebrado entre los líderes de los cuatro partidos mayoritarios que concurren a las próximas elecciones.
Las encuestas de opinión otorgan al líder del partido liberal VVD una sólida ventaja. Apenas dos semanas y media después de comenzada la carrera electoral, Mark Rutte se ha convertido en el claro favorito.
El tema que domina esta campaña electoral es la economía. Los votantes están preocupados. La crisis que rodea al euro ha eclipsado la recuperación de la recesión provocada por la crisis financiera de hace dos años.
Persistente decepción
Mark Rutte ha sido capaz de posicionar a su partido en mejores condiciones para hacer frente a la economía.
El líder del VVD está siendo ayudado por la persistente decepción que rodea a la coalición formada por los democristianos, los socialdemócratas y la Unión Cristiana, y que se desintegró el pasado febrero tras meses de disputas.
Durante el debate, tanto el líder del democristiano CDA, Jan Peter Balkenende, como el líder socialdemócrata Job Cohen, cayeron completamente en manos de Rutte.
“ Estos dos señores mantienen aquí una disputa”, declaró el político liberal. “Sin embargo, hay una gran probabilidad de que vuelvan a situar a Holanda bajo la dirección de uno de esos gabinetes”.
Por su parte, el socialdemócrata PvdA consideró que al traer un nuevo líder, se podrían evitar las asociaciones negativas con los últimos tres años de gobierno. Pero Job Cohen nunca había participado en una campaña nacional, y eso se nota.
Además, Cohen tiene una formación en Derecho, y no se siente cómodo en temas como la economía y las finanzas. En lo que quizás fuera el momento más embarazoso del debate, Job Cohen no pudo responder a una pregunta sobre la política de su partido sobre la atención médica.
J. Cohen: “No recuerdo las cifras”.
Error de cálculo
Podría parecer que PvdA no calculó bien el cambio de Wouter Bos, economista y ministro de Finanzas ampliamente elogiado por su manejo de la crisis financiera, por Job Cohen, conocido por “mantener la cohesión” como alcalde de la multiétnica ciudad de Ámsterdam. Los problemas en torno a la integración y la inmigración están desempeñando un papel menor en esta campaña.
El hecho de que la integración no sea una cuestión fundamental en estas elecciones también está dañando al líder del derechista PVV, Geert Wilders, quien participó en el debate televisado del domingo después de saltarse el debate inaugural del pasado viernes en la radio. Según las encuestas, las cifras de Wilders han bajado considerablemente en los últimos dos meses, y ahora es poco probable que su partido supere a alguno de los tres primeros en la jornada electoral.
Así que Wilders está tratando de volver a situar el debate en torno a la inmigración. La semana pasada, dio a conocer los resultados de una investigación sobre cuánto cuesta la política de inmigración al país en su conjunto, en un intento de traducir su mensaje antiinmigrantes en un mensaje económico.
Irritante
Wilders mostró al máximo su inconformismo durante el debate del domingo, exponiendo con claridad sus opiniones, lo que irritó visiblemente a su oponente socialdemócrata. En un determinado momento, Wilders llegó al extremo de alejarse del señor Cohen, mientras que éste le dirigía la palabra.
Pero la estrategia no le dio resultados. La encuesta instantánea realizada entre el público lo situó empatado en el último lugar.
El otro en cosechar la última plaza del debate, Jan Peter Balkenende, tiene un problema diferente. Después de ocho años como primer ministro, el público podría estar cansado de su liderazgo. El partido democristiano al que representa está luchando en las encuestas. Balkenende se lanzó al ataque tanto en el debate televisado del domingo como en el de la radio del pasado viernes, dirigiendo su ofensiva hacia el liberal VVD y los socialdemócratas.
Orgulloso
Todo fue en vano. En un momento revelador del debate, Balkenende resumió las razones por las que se presenta a un nuevo mandato como primer ministro.
Ante la pregunta: ¿Qué lo convierte a usted en un buen líder?, Balkenende respondió: “Comenzamos en 2002, y ahora estamos mejor de lo que estábamos entonces…estoy orgulloso de los resultados”.
Sin embargo, no parecen ser muchos los compatriotas que compartan esta idea.
Ciertamente, Mark Rutte no está de acuerdo. Si el VVD consigue mantener su hegemonía actual hasta el 9 de junio, será la primera vez en más de cien años que los liberales tengan la posibilidad de dirigir el país.
El próximo debate tendrá lugar el miércoles por la noche. La velada girará en torno a la economía. Una prometedora perspectiva para el actual favorito.























Enviar nuevo comentario