Acorde con la tendencia que parece recorrer América Latina de norte a sur, el presidente de Nicaragua comenzó a preparar el terreno político y legal para su reelección. Varias voces en el país cuestionan las bondades que traería para la democracia nicaragüense un cambio constitucional que permita mandatos presidenciales consecutivos.
En medio de miles de sandinistas que celebraban el pasado domingo los 30 años del triunfo de la revolución nicaragüense, el presidente Daniel Ortega dejó claro que buscará un cambio de la Constitución que permita la reelección presidencial: “El principio es que la reelección sea para todos… aquí nosotros podríamos poner una urna para que el pueblo vote si quiere premiar o castigar, que el pueblo lo diga y sin ningún temor iríamos”, y señaló además que los diputados opositores criticaban la reelección mientras se reeligen constantemente y privan al presidente de la República y a los alcaldes de ser reelectos.
Teniendo en cuenta el convulsionado clima político que está viviendo la región centroamericana, luego del golpee cívico militar en Honduras, el anunció dejó inquietos a muchos. El Obispo de Granada Bernardo Hombach, en declaraciones al periódico La Prensa advirtió: “Reelección o no, en una sociedad que está convulsionada, donde esto es un tema, no solamente discutido sino un tema que divide al pueblo, en este sentido no lo veo muy práctico. No lo veo aconsejable, porque esto va a dividir más a la sociedad”.
Más allá de la beligerancia y de la convicción del presidente Ortega en su propuesta, lo cierto es que no cuenta en este momento con los apoyos políticos suficientes para sacarla adelante en el congreso nicaragüense. Ante ello, el mandatario hizo un llamado a los distintos partidos políticos.
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