Ayer martes se realizó en Quito la reunión extraordinaria de presidentes de UNASUR para tratar el tema del apoyo continental a Haití.
El presidente del país caribeño, René Preval, hizo tres planteamientos concretos: apoyo a la construcción vial con fondos y recursos para la construcción de alrededor de 300 kilómetros en carreteras; apoyo a la agricultura con dotación de semillas y otros insumos, y reforzamiento de la asistencia en salud, tarea que Venezuela y Cuba ya han emprendido.
Sobre esta Cumbre y las propuestas planteadas, la analista de política internacional Grace Jaramillo señala, en primer lugar, que la iniciativa merece una consideración, pues es la forma de contestar desde América Latina a la necesidad de ayuda a Haití. Además, cree que es una gran oportunidad para fortalecer las relaciones entre los miembros de UNASUR y consolidar el esquema de integración que esta organización representa.
Sobre el pedido de apoyo a la agricultura presentado por el presidente Preval, Jaramillo piensa que los países grandes de UNASUR, como Argentina y Brasil, son los que están en capacidad de hacerlo, por su desarrollo tecnológico.
Institucionalizar la solidaridad
Durante la reunión se propuso crear una Secretaría de Solidaridad y Cooperación para enfrentar catástrofes de países de la región. Jaramillo considera que, dado que UNASUR es un eje de diálogo político presidencial, se hace inminente y necesaria esta instancia para que haga funcionar toda la buena voluntad que ha surgido a raíz de la tragedia ocurrida en Haití. Además, opina que, en este momento, el Consejo Sudamericano de Defensa va a tomar acciones al respecto.
Debilidades de la reunión
Además, se hizo una propuesta sobre el financiamiento de Haití, por un monto de cien millones de dólares a un plazo de veinte años. Jaramillo piensa que es importante se señale el monto que aportaría cada país, cuya cifra podría ser conforme al PIB, a la capacidad de pago de los países o a la cantidad de habitantes de cada uno. “Falta mucho por definir en el tema de financiamiento,” precisa. Además, la analista cree que el compromiso fue más allá de lo que la UNASUR puede dar. Por otra parte, considera que se definieron cuestiones de corto y mediano plazo más que de largo plazo, pero no se logró adoptar un punto de vista común frente a otras iniciativas de ayuda de terceros países, como de la Unión Europea, y respecto a una reunión que se realizará en Nueva York, en marzo, en la sede de Naciones Unidas, donde se definirá la coordinación para la reconstrucción de Haití. “Ésta era la oportunidad para tener una base sobre la posición de América del Sur,” agrega Grace Jaramillo.


























Enviar nuevo comentario