Zoé Valdés pide a Miguel Bosé que no acompañe a Juanes; el Grupo 3 de La Habana apoya el concierto en Cuba; Olga Tañón duda de su participación; Rubén Blades aplaude la decisión; Paquito D'Rivera la califica de absurdo; a Rey Ruiz le convence la idea; y Hillary Clinton lo celabra: la actuación de Juanes en La Habana es ya un culebrón político.
El domingo 20 de septiembre es la fecha señalada para la presentación, por vez primera, del músico Juanes en La Habana. Lo hará en la histórica Plaza de la Revolución y con un largo eco de artistas e intelectuales a favor y en contra del concierto del roquero colombiano.
Juanes cantará y tocará sus acordes con la imagen del Che Guevara al fondo y con la leyenda "Hasta la victoria siempre". El roquero asegura que su concierto es por la paz en Cuba y que busca "tender puentes de diálogo entre Estados Unidos y La Habana".
"Es tiempo de cambiar las mentes", insiste el artista, y agrega: ""Ir a Cuba es una oportunidad de decirle al mundo que las personas tienen que cambiar". Pero Juanes ha despertado la ira del exilio conservador cubano, cuyo epicentro se encuentra en Miami.
Los halcones cubanos exigen al autor de "A Dios le pido" que no llegue a Cuba a cantar a favor de la paz, sino en nombre de la libertad de los presos políticos de la Isla, para la convocatoria a elecciones y el respeto a los derechos humanos. Desde el anuncio del concierto, el anticastrismo de Miami ha prendido hogueras ( literalmente ) para quemar al artista.
A tal punto ha llegado la crítica que el pasado 14 de agosto, en la Calle Ocho de Miami, los anticastristas quemaron copias de discos de Juanes. El happening estuvo decorado con pancartas donde se leía " Juanes, los guerrilleros sin fronteras", "Juanes, Olga Tañón y Miguel Bosé, traidores" y "Juanes, amigo de los asesinos Castro".
La cita en la Calle Ocho fue a más: la organización anticastrista Vigilia Mambisa quemó camisetas con la efigie de Juanes. "Esto es lo que haremos con él, quemarlo por comunista, por traidor, por terrorista, por lamerle las botas a Fidel Castro".
Este exilio condena también que Juanes escoja la Plaza de la Revolución para actuar, el lugar desde donde Fidel Castro pronunció sus principales discursos y expuso sus ideas más radicales.
Juanes actuará de la mano de Silvio Rodríguez, cantautor identificado con el régimen de los Castro, además de otros artistas procedentes de España, Argentina, Venezuela, Puerto Rico y México.
El músico Paquito D'Rivera califica de "absurdo y risible" el concierto en La Habana. Ganador de nueve premios Grammy, D'Rivera, saxofonista que abandonó Cuba, considera "ridículo" que el cantante colombiano quiera cantar en Cuba, "después de haber cancelado un concierto en Honduras, país que está sumido en una crisis política y con manifestaciones violentas tras el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya en junio pasado".
"Me parece bien ridículo que Juanes cancele un concierto en Honduras porque no quería que lo mezclaran con el señor ese que libró a Honduras de Zelaya y entonces haga ahora un concierto en Cuba, es absurdo", declara el músico cubano.
Otra leyenda, Willy Chirino, subraya que "Juanes debe entender que siendo Cuba un país que ha sobrevivido a la peor y más larga dictadura en la historia de este hemisferio, es imposible obviar la política. Es aún menos posible pretender que este concierto no tenga ninguna connotación política cuando el autodenominado organizador del evento es Amaury Pérez, uno de los artistas más emblemáticos de la dictadura de los Castro", precisa el músico. No obstante, dice entender la libertad personal del artista colombiano para organizar ése megaconcierto.
Rubén Blades ha salido al ruedo y apoya la actuación de Juanes: " Cualquier gesto que tenga que ver con tratar de normalizar una situación que es anormal es positivo, y creo que ese muchacho está tratando de hacerlo de corazón".
En su historia como músico, Juanes se ha consolidado como uno de los principales exponentes del pop latino, cosechando varios premios Grammy por su discografía, pero con su actuación en La Habana, Juanes ha polarizado las aguas del estrellato de la música latina.
La actuación del 20 de septiembre goza de una publicidad ilimitada por el carácter que ha adquirido. El concierto de Juanes ha llegado a twitter y es allí donde se está produciendo el debate. La juventud de Cuba pide al exilio que no boicotee la presentación de Juanes. Los hermanos Castro contemplan tranquilos el desarrollo de la polémica y Juanes responde a las críticas que le están llegando.
Claramente, si Juanes no hubiese recibido el beneplácito de Silvio Rodríguez y hubiese escogido a la banda de punk cubano Porno para Ricardo, famosa por su crítica a la política oficial cubana, como grupo acompañante, el régimen de los Castro hubiese prohibido el concierto en su totalidad.
¿Hubiese permitido el régimen de los Castro que Juanes cantara a favor de los detenidos políticos presos en la Isla ? La respuesta es negativa.
Lograr cambios en Cuba y tender puentes hacia fuera implica cerrar los ojos a una realidad que ciega ? Es la señal que está llegando desde América Latina cuando los gobiernos de la región reconocen Cuba, dejando atrás los años de orfandad de la Isla. Es el camino por el que apuesta Juanes, sabiendo que los años de condena y represión externa de nada han servido, solamente para alimentar un Leviatán tropical.
El cantante colombiano dice que su concierto tiene el objetivo de llevar la paz a los cubanos, y que la paz lleva intrínseca la libertad. Se esperan más de medio millón de asistentes al concierto, en su mayoría jóvenes, y es la nueva generación las más inconforme, la más rebelde. La compenetración que pudiera existir entre cantantes y auditorio puede ser una medida de la paz que buscan los cubanos. Y para ello Juanes escoge un tiempo y un lugar.





























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