El Gobierno Cubano ha concluido el proceso de excarcelación de los últimos presos de conciencia del grupo de los 75, integrado por opositores arrestados en la ola de represión de la llamada Primavera negra en el 2003.
Félix Navarro y José Ferrer son los últimos en ser liberados y han manifestado no querer asilarse en España. Las excarcelaciones son producto de la presión de Gobiernos y organismos internacionales y del proceso de diálogo con el Gobierno de Raúl Castro.
Avances con observaciones
“No se puede esperar nada, en principio, pues hay que esperar a que termine el congreso del partido comunista, a celebrarse a fines de abril, ahí veremos si también avanza el proceso de apertura económica que ha anunciado Raúl Castro y que tiene que darse simplemente porque han sido despedidos 500 mil trabajadores estatales,” sostiene Susan Gratius, investigadora Programa Paz y Seguridad de FRIDE.
Según Gratius las liberaciones cierran un ciclo pero no ponen punto final a un proceso que está en plena definición en Cuba. “Lo que exige la Unión Europea en su conjunto es no solamente liberar a los presos políticos, sino también avances en cuanto a reformas económicas y democracia. Esos pasos todavía no se han visto”.
Optimismo
Internacionalmente, se percibe buena voluntad de parte del Gobierno cubano, que, tras negociaciones con la Iglesia Católica y España, se ha manifestado por la liberación de los 75. “Eso es positivo y, además, por primera vez reconocen la existencia de presos políticos, lo cual nunca se admitió bajo Fidel Castro,” precisa Gratius”.
Los avances se dan y son graduales, pero aún no puede hablarse en términos de cambios políticos. “Raúl Castro aún representa la continuidad y no el cambio”, concluye la investigadora de FRIDE.





























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