Por vez primera en cincuenta años, silencio. Raúl y Fidel Castro se consumen en un mutismo sin precedentes en uno de los días más emblemáticos de los festejos cubanos: la fiesta del 26 de julio.
Sucede que en Cuba los silencios siempre hablan. Más que ocultar, revelan; más que hambrunas de mutismo, alimentan siempre las lucecillas mediáticas que tratan de adivinar los entresijos de la política de la isla, una de las más complejas en lo que respecta a la historia del continente, una de las más confusas en lo que respecta a los sistemas políticos del hemisferio.
Que los hermanos Castro hayan decidido y cedido el discurso central del acto que recuerda el asalto al Cuartel Moncada en 1953 ( primera acción armada de la revolución que triunfó en enero de 1959) a José Ramón Machado Ventura, el "número dos" del sistema, parece revelador, pero no lo es.
Susan Gratius, experta en temas cubanos de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE), explica que "estuvo el dilema de quién iba a hablar. Fidel o Raúl. Lo que se hizo fue decidir simplemente que la persona más antipática, menos popular de la revolución, José Ramón Machado, tomara la palabra, lo cual se ha interpretado como un fortalecimiento de los duros en Cuba".
Además, Gratius señala que "este silencio de los Castro manifiesta una cierta división. Por un lado Raúl habló de realizar reformas económicas que parece que no llegan; por otra parte hay señales contradictorias, tenemos el domingo una sesión del parlamento que va a discutir la situación económica y social del país, yo no sé si allí se producirá una apertura. Hay que tener en cuenta que un millón de trabajadores sobran en el sistema económico de la Isla. Y hay que encontrarle una solución a esto".
La estrategia de los Castro parece inducir a un espejismo mediático. Que el micrófono, la cámara y la prensa gasten imagen y viertan tinta sobre la sombra de Machado Ventura, es para despistar en el anuncio de las resentidas medidas económicas que no llegan, ni sobre la liberación de los 52 presos políticos.
Ningún tipo de apertura
Hay los que quieren un proceso de reforma para beneficiarse ellos mismos de estos cambios, y a un sector representado en Machado Ventura y por el mismo Fidel que no quieren ningún tipo de apertura. Vemos un debilitamiento del régimen. Poner a la persona más impopular a hablar el día más importante de la Revolución Cubana, significa también que se ha perdido la conexión con el pueblo", explica Gratius.
El cuadro que enfrenta la Revolución es crítico: una fuerte crisis de liquidez, ineficiencia y baja productividad, en una economía bajo el control del Estado, afectada por la burocracia, la corrupción, el embargo de Estados Unidos y el efecto de tres huracanes en 2008, sin incluir las tormentas tropicales que se avecinan y los vientos que aun tienen que soplar.
El balón de oxígeno viene prestado de Caracas: parece cada vez más inminente la "fusión umbilical" de las economía venezolana con la cubana.
Unión económica
"Nos encaminamos a la unión económica entre Cuba y Venezuela. Constituye esto un nuevo tipo de relación", explica Raúl Castro. Para agregar: "La nueva etapa que se abre entre Cuba y su principal aliado político y económico permitirá un mayor ordenamiento de los proyectos conjuntos y es, al mismo tiempo, un importante paso hacia el objetivo de lograr una verdadera complementariedad económica", en palabras del mandatario.
Pero los cubanos siguen a la expectativa de los más urgente e inmediato: la apertura de pequeños negocios, la eliminación de la doble moneda y restricciones a la salida del país, así como el libre comercio de viviendas y automóviles. Un clamor popular que será imposible de callar, por más tiempo, con los silencios revolucionarios.





























no termino de entender; como una banda de viejos decrepitos se mantienen al frente de este pais y millones de individuos no son capaces de organizarse para detener semejante abuso? quienes son los verdaderos beneficiarios del regimen? Es por eso que se hacen declaraciones altisonantes y contradictorias. Todo para sostener con el INMOVILISMO a un grupo de gangsters quese llenan los bolsillos de dinero a costa de la sangre y sufrimiento de los habitantes de la isla.
Los dos hermanos Castro, ahora ancianos, continúan aferrándose al ejercicio de poder exclusivo, y a la misma retórica estéril de la guerra fría. Cuba, al igual que Corea del Norte, se encuentra encerrada sobre sí misma. Aunque los EE.UU. apliquen aún parte del embargo, al mismo tiempo que le venden ya alimentos a la isla, y hagan otras concesiones para liberalizar los viajes a Cuba, existe un BLOQUEO INTERNO por parte del régimen, que opta por CAMBIAR LO MINIMAMENTE NECESARIO PARA NO CAMBIAR NADA.
El canje de presos desterrados por concesiones económicas NADA TIENE DE NUEVO, HA SIDO EL MODUS OPERANDI de la dictadura castrista de siempre. Como ellos mismos han dicho, no hay cambio ni concesión, solo canje para perpetuarse en el poder. Se creen eternos porque medio siglo en el poder produce esa ilusión, también lo alimenta el egocentrismo, dos viejos males de cualquier dictadura.
La reaparición lastimera del número uno de la dictadura-EL ( SENIL) HERMANO MAYOR-quiere llevar el mensaje dual de reafirmar el control (internamente) y de competir en los medios de prensa con las imágenes de los disidentes, quienes por meses ocuparon los espacios de noticias dedicados a Cuba.
El INMOVILISMO y la negación de la realidad caracterizan a este régimen decrépito y gastado, que un día prometiera elecciones libres al pueblo cubano para 1960, y que luego se convirtiera en un híbrido, entre estalinismo y caudillismo totalitario, para perpetuarse en el poder.
Luego de medio siglo de devastadores fracasos económicos, y de haber erigido una sociedad menos libre y más dependiente y endeudada que la existente antes de 1959, los hermanos Castro siguen apostando por la eternidad.
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