El impacto social del alto índice de criminalidad en El Salvador ha motivado a las autoridades a ampliar las operaciones de seguridad y a anunciar un Plan anti homicidios. En la iniciativa participarán policías, fiscales, profesionales del Derecho y autoridades judiciales.
Neri Mabel Reyes
El problema de la delincuencia afecta a varios países centroamericanos, como Guatemala, Honduras y El Salvador. En principio, sus Gobiernos activaron instrumentos como programas y leyes contra las 'maras' , o pandillas juveniles, pero los indicadores de inseguridad siguen marcando altas cifras. Este hecho demuestra que el flagelo de la delincuencia tiene múltiples causas, entre otras, la falta de recursos para una adecuada investigación, y la situación de pobreza del país.
Desde fines del año pasado, la ejecución del 'Plan super mano dura', para combatir las pandillas en El Salvador y Honduras, no ha bastado para reducir la criminalidad. En el caso salvadoreño, se hacen nuevos esfuerzos para controlar la posesión de armas entre la población joven y coordinar actividades sistemáticas para enfrentar el aumento de homicidios.
En el mes de enero se registraron en El Salvador 285 homicidios, y, según las estadísticas, diariamente ocurren 9. En un estudio de la Policía Salvadoreña consta que 20 municipios, del total de 262, son los más violentos. A este respecto, esta semana se iniciaron operaciones para ubicar a cabecillas de bandas de homicidas.
El vice ministro de Seguridad, Rodrigo Avila, comenta que las operaciones deben contar con la participación de los distintos sectores. A su juicio, se trata de un esfuerzo en el cual existe toda la cooperación de las instituciones para trabajar conjuntamente con la Policía, la Fiscalía, el Ministerio de Gobernación y otras instancias.
A escala regional, se realizan esfuerzos para enfrentar la ola de criminalidad. Los cuerpos de policía de Guatemala y El Salvador intentan compartir actividades para desarticular las estructuras criminales, las cuales también buscan la integración.
Los miembros de la empresa privada de El Salvador anunciaron que se incorporarán a este plan. Federico Colorado, dirigente empresarial, opina que, para generar un clima de inversión, es necesario contar con una adecuada estructura de seguridad. Además, se debe partir del reconocimiento del problema en lo tocante a los homicidios y de la necesidad hacerle frente aunando los esfuerzos de las distintas partes que conforman esta iniciativa. El empresario considera de fundamental importancia el tema de la seguridad, y asegura que el sector empresarial acepta la invitación a participar en esta iniciativa.
Las estrategias gubernamentales contra la delincuencia han sido cuestionadas por organismos de Derechos Humanos, cuyos miembros señalan que el eje de dichas estrategias es la persecución y la represión. Al mismo tiempo destacan que se carece de un componente de prevención porque, hasta el presente, no existe una política de control criminal, y cada institución trabaja por su lado.





























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