El informe anual sobre los derechos humanos del Departamento norteamericano de Estado reconoció que durante el gobierno de facto hondureño se registraron "incidentes que resultaron en la pérdida de vidas, el uso desproporcionado de la fuerza, violaciones sexuales y graves casos de abusos a los derechos humanos".
Paralelamente, el informe subrayó que las elecciones del 29 de noviembre, ganadas por Porfirio Lobo, fueron consideradas "libres y justas" por los observadores internacionales. El informe recordó que ya "antes del golpe de Estado del 28 de junio, se registraba en Honduras uno de los porcentajes más altos de homicidios del continente americano".
La Oficina en Washington para América Latina (WOLA, según su sigla en inglés) criticó la dualidad del informe sobre Honduras por calificar las elecciones de "libres y justas" y revelar un clima de deterioro de la situación de los derechos humanos.


























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