La comunidad internacional ha criticado la decisión de la Junta de Myanmar de excluir a los presos políticos de las elecciones de este año.
Esta resolución ha convertido la democratización en la antigua Birmania en una farsa política, declaró Estados Unidos. Asimismo el Reino Unido y Filipinas condenaron esa cláusula de la ley electoral. El miércoles los gobernantes militares decretaron una ley que imposibilita a la líder opositora Aung San Suu Kyi participar en los comicios. Según estipula la nueva normativa, las personas encarceladas no sólo no pueden postularse como candidatos sino tampoco pueden integrar un partido político.
El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, exhortó a los gobernantes birmanos a llevar a cabo unas elecciones limpias y honestas en las que tengan participación todos los ciudadanos, incluida Aung San Suu Kyi.
En otro orden de cosas, la junta decidió este jueves autorizar la reapertura de los locales del partido de Suu Kyi, por primera vez en 7 años. En 2003 se perpetró un atentado al convoy de Suu Kyi. La junta aprovechó ese incidente para cerrar las oficinas de la Liga Nacional para la Democracia (LND).



















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