La Corte Penal Internacional (CPI), con sede en La Haya, ha ordenado la liberación del líder miliciano congoleño Thomas Lubanga Dyilo, cuyo juicio por crímenes de guerra se suspendió la semana pasada.
Ayer jueves, la CPI ordenó dejar en libertad al cabecilla miliciano, salvo que los fiscales presenten recurso dentro de los próximos cinco días. El juez Adrian Fulford declaró que Lubanga, quien era juzgado por crímenes de guerra, debe ser dejado en libertad incondicionalmente, ya que al suspenderse el juicio, no se justifica su detención. Según el magistrado, “Lubanga no puede permanecer privado de libertad en virtud de meras especulaciones, es decir, asumiendo que en un futuro se puede reanudar el juicio.”
Al mismo tiempo, señaló que el miliciano debe permanecer bajo custodia durante otros cinco días, para que la fiscalía tenga la oportunidad de, si lo considera procedente, presentar recurso contra la suspensión del proceso. De reconocerse esta demanda, Lubanga deberá permanecer en prisión hasta que termine el juicio. Entre tanto, la fiscalía anunció que presentará recurso de apelación.
Imposible hacer justicia
Los fiscales se niegan, erróneamente, a implementar las reiteradas órdenes de los jueces, quienes exigen que se revelen a la defensa el nombre de un mediador, lo cual constituye un abuso de los procedimientos de la Corte.
Tras que la defensa de Lubanga alegara que los mediadores de los fiscales sobornaron a mediadores e instruyeron a testigos para que presentaran falsos testimonios, los jueces ordenaron a la fiscalía citar a dos de los mediadores para que presentara testimonio, y revelar el nombre de un tercero, conocido como ‘mediador 143’.
Por su parte, el fiscal general de la CPI, Luis Moreno Ocampo, se niega a hacerlo, alegando que esto puede poner en peligro la seguridad del mediador.
Niños soldado y esclavas sexuales
Thomas Lubanga Dyilo, de 49 años de edad, es acusado de crímenes de guerra por haber reclutado niños menores de 15 años para sus filas milicianas durante la guerra civil en la República Democrática del Congo, entre 1997 y el 2002. Según la parte acusadora, las milicias secuestraban en sus casas, colegios y campos de fútbol, niños de hasta 11 años, y los sometían a entrenamiento militar en sus propios campamentos, donde los menores eran además golpeados y drogados. Además, las niñas eran utilizadas como esclavas sexuales.
El comienzo del juicio a Lubanbga, el primero que adelanta la CPI, estaba previsto para junio del 2008, pero se pospuso tras que la Corte determinara que la fiscalía había retenido indebidamente pruebas potencialmente favorables a la defensa. Tras haber declarado que fue reclutado por los milicianos de Lubanga cuando se dirigía a su colegio, el primer testigo en el proceso se retractó posteriormente.





























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