Llevan 28 años asentados en la localidad costarricense de Caño Castilla de los Chiles. Sus 250 vecinos viven con nerviosismo la subasta pública de las tierras sobre las que habitan, lo que decidirá su futuro.
Marta Garrido
Caño Castilla de los Chiles es una población agrícola y ganadera situada al norte de Costa Rica, en la frontera con Nicaragua. Hace casi tres décadas estas tierras eran montaña virgen, pero hoy viven en ellas 250 vecinos y se conforma como una comunidad en desarrollo.
Víctor Arce llegó con su familia hace 28 años, cuando “sólo había montaña y caminos inhóspitos”. Sin embargo, “ahora existe una escuela, una ermita, un salón comunal, una cancha de fútbol y un decente alumbrado de mercurio”, cuenta este campesino. Incluso la embajada española está colaborando en un ambicioso proyecto para construir un acueducto y que el agua potable llegue a Caño Castilla.
¿Qué ha ocurrido, entonces, para que este pueblecito sea puesto en venta? Durante la década de los 80, tres ciudadanos estadounidenses que rondaban por estas tierras decidieron pedir un préstamo de 25 millones de colones (cerca de 50.000 dólares) al empresario local Víctor Chavarría. Como garantía en caso de impago, los norteamericanos William Crone, John Hull y Howard Lewis (agrupados en la sociedad Pocosolito S.A) ofrecieron a Chavarría estas tierras.
La situación es complicada porque “a día de hoy no hay una explicación clara de cómo los estadounidenses se apropiaron de estas tierras cuando en principio pertenecían al Estado de Costa Rica. Además John Hull, el presidente de la sociedad, fue un miembro de la CIA que estuvo relacionado con la contrarrevolución nicaragüense y el tráfico de drogas y armas en Costa Rica”, cuenta el periodista local Carlos Hernández.
Deudas de otros
Como ninguno de los antiguos propietarios reside en el pueblo ni han devuelto el dinero, los vecinos de Caño Castilla se ven obligados a pagar una deuda que no les pertenece. “Ellos se consideran los legítimos propietarios de esas tierras, pues cuando las ocuparon hace 28 años era montaña virgen”, añade Hernández. “Pese a que los norteamericanos aparecen como dueños de esas tierras, nunca han solicitado a los Tribunales de Justicia que los campesinos a salgan de allí”, concluye el periodista.
En esta localidad, emplazada en un terreno de 300 hectáreas, viven 30 familias de origen muy humilde, con un nivel básico de educación. “Si les obligan a marchar no tienen adónde ir”, cuenta Carlos.
“A veces en las madrugadas me despierto y paso de la una de la mañana en adelante sin poder dormir. Y así estamos prácticamente todos los compañeros”, dice Víctor Arce. “Esta posibilidad de desalojo les tiene sumidos en la incertidumbre y en la zozobra porque no saben qué va a pasar, y si les echan tendrían que vivir a la intemperie mientras el Estado les busca una solución”, añade Carlos Hernández.
Por eso, los habitantes de Caño Castilla luchan para quedarse. “Estamos peleando hasta con las uñas para poder ver cómo salvamos nuestra propia tierra y nuestra propia comunidad”, dice Víctor. Ramón Rodríguez, campesino que lleva un cuarto de siglo labrando estas tierras, tampoco se da por vencido. “Tenemos que seguir adelante y tenemos la fe de que así será”, comenta.
Por el momento, los vecinos de Caño Castilla están intentando reunir la mitad del dinero para poder participar en la subasta y “poder honrar la deuda y acreditarnos el terreno”, según explica Marlon Arce, abogado de los campesinos.





























Gracias a la conciencia que despertaron los medios de comunicación nadie se atrevió a participar del remate, se de gente que tuvo la intención de participar y estuvo presenete ese día, pero a sus corazones se hablandaron o les dio temor enfrentarse al repudio social, gracias a dios todo salió bien, y agradezco a todos los que se preiocuparon y mostraron su solidaridad con el pueblo de caño castilla.
He leído que los pobladores compraron en la subasta, y no se presentó otro oferente, de modo que concluyo felizmente la historia.
Tambien he leido en varios medios que las tierras estaban inscriptas registralmente a nombre de Pocosolito S.A., la sociedad de los norteamericanos que nombra, lo que significa que eran sus propietarios, lo cual es logico si el Juzgado ordeno la subasta, y los pobladores tuvieron que comprar en la misma.
Por ello me parece poco objetiva la información de la nota de más arriba cuando dice "La situación es complicada porque “a día de hoy no hay una explicación clara de cómo los estadounidenses se apropiaron de estas tierras cuando en principio pertenecían al Estado de Costa Rica. Además John Hull, el presidente de la sociedad, fue un miembro de la CIA que estuvo relacionado con la contrarrevolución nicaragüense y el tráfico de drogas y armas en Costa Rica”, cuenta el periodista local Carlos Hernández".
Si alguien tiene en un Registro de la Propiedad inscirpto un inmueble, es por que lo compro o lo adquirió por alguno de los medios que la ley prevé para la adquisición del dominio.
Decir sin más fundamento que no se sabe como se "apropiaron", es incorrecto, y denota poco apego a respetar el derecho básico en que se asientan las sociedades civilizadas, cual es el derecho de propiedad.
Incomprensible, más aún, si esa afirmación -entendible en un estudiante iracundo-, sea vertida en un medio internacional de un país democrático y libre, y respetuoso de los derechos, cual es Holanda.
Historia poco conocida como el mismo Caño Castilla de los Chiles,afortunadamente los pobladores lograron reunir la mitad de los dineros que les hacian falta para llegar a la subasta,como tambien afortunadamente no llego ningun buen postor que comprara las tierras y pusiera en peligro la estadia de sus habitantes,esperemos que este litigio tenga un final feliz para los campesinos de la zona.
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