La inseguridad, la modernización de la política fiscal y la generación de empleo para disminuir la pobreza, son los desafíos que enfrentará el próximo presidente de Costa Rica.
Las encuestas sitúan en primer lugar a la oficialista Laura Chinchilla (Partido Liberación Nacional, PLN), una politóloga que personifica la continuidad del modelo de Óscar Arias. No está claro, sin embargo, si alcanzará el domingo, día 7, el 40 por ciento de votos necesario para sucederlo.
Detrás, a algo más de diez puntos de distancia, le siguen Otto Guevara Guth (Movimiento Libertario), un ultraliberal que hasta fines de la década pasada pugnaba por reducir la función del Estado a su mínima expresión y que hoy pregona el fortalecimiento de la educación pública y de la Caja de Seguro Social, y en tercer lugar, Ottón Solís (Partido Acción Ciudadana, PAC), con el cometido de luchar contra la corrupción y devolverle la transparencia a la función pública.
Juany Guzmán, Directora del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica, constata que la imagen positiva del presidente Arias "se ha ido en picada en los últimos seis meses" y que la candidata Chinchilla "se ha visto afectada". Guzmán lo atribuye "a la gestión del gobierno, a la propia dinámica de la campaña, y al fortalecimiento de los otros candidatos".
No obstante, la candidata del PLN dice estar segura del triunfo en la primera ronda. Si el domingo ninguno de los candidatos alcanza el 40 por ciento de los votos válidos, habrá que realizar una segunda vuelta electoral el 4 de abril.





























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