El lunes y el martes de esta semana, los líderes mundiales se reúnen en Washington para hablar de seguridad nuclear. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quiere nuevos acuerdos para evitar que las armas nucleares lleguen a manos de “Estados parias” o agrupaciones terroristas. Israel ha preferido no acudir a la cita, pero será uno de los casos a tratar en las reuniones.
La proliferación del armamento nuclear es un tema que preocupa desde mucho antes de los atentados de septiembre de 2001 en Estados Unidos, pero a partir de esa fecha existe también el temor de que tales armas puedan llegar a manos de agrupaciones terroristas, lo que les daría un enorme poder en el mundo entero.
De 1968 en adelante
El Tratado de no Proliferación fue firmado por 189 países en 1968. No obstante, desde entonces ha aumentado el número de naciones que poseen armas nucleares o la tecnología para hacerlas: Pakistán, India, Israel, Irán, Corea del Norte. ¿Qué sucedería si entraran en guerra? ¿Cómo consiguieron la bomba o el conocimiento para fabricarla?
La posibilidad de que los llamados Estados parias o una agrupación terrorista fabriquen una bomba atómica es muy pequeña. Así lo aseguran los expertos, dado que se necesitan conocimientos científicos precisos, aparatos caros y material altamente radioactivo. No obstante, aun cuando la posibilidad sea pequeña, el impacto de un ataque nuclear sería de enormes consecuencias.
Lo que parece menos descartable es un ataque con una bomba convencional a la que se agregó material radioactivo, conocida como “bomba sucia”. La cantidad de víctimas sería inferior, pero causaría efectos devastadores en términos sociales, sicológicos y económicos.
Las agrupaciones terroristas cometen atentados en todo el mundo, pero hasta ahora no se conocen casos de ataques con bombas nucleares o bombas sucias.
La ex Unión Soviética
A comienzos de los años 90, poco después de la disolución de la Unión Soviética, se decía que en las ex repúblicas soviéticas circulaba mucho material nuclear de manera incontrolada. Durante la Guerra Fría el material atómico había sido depositado en varios países cuyos gobiernos no siempre eran fiables. En 1997, un general estadounidense habló de “cien maletas nucleares” cuyo paradero era desconocido. Desde entonces, en esos países la situación de seguridad ha mejorado bastante.
Mercado negro y terrorismo
No cualquier trozo de material radioactivo sirve para hacer una bomba atómica. Con los restos atómicos de un hospital, por ejemplo, un terrorista no puede hacer mucho.
De vez en cuando desaparece material nuclear. En Palaiseau, Francia, en 2004 fue asaltado un camión de transporte y según expertos belgas los atacantes se llevaron “dos pequeñas fuentes de radioactividad”. En cualquier caso, para convertir materias primas como el plutonio y el uranio en elementos nucleares se necesita mucho dinero y conocimientos.
El temor principal del presidente Obama y los líderes mundiales es que las organizaciones terroristas puedan llegar a fabricar armamento nuclear. En declaraciones a la revista Times, en1999, el líder de Al-Qaida, Osama bin-Laden, hablaba de un deber religioso: “para los musulmanes sería un pecado no intentar conseguir armas que los infieles utilizan para hacer daño a los musulmanes”.
Hasta ahora, en manos de combatientes de Al-Qaida sólo se han encontrado dibujos de fabricación de armamento atómico. Según los expertos, se trataba solamente de diseños de científicos aficionados.





























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