El primer ministro holandés Jan Peter Balkenende ha defendido ante el Parlamento los planes del príncipe heredero Guillermo Alejandro y la princesa Máxima de adquirir una lujosa villa de vacaciones en un archipiélago ante la costa de Mozambique.
Según la empresa constructora del complejo y el propio príncipe la población local saca provecho de multimillonario proyecto. Es así como también se construirá una pequeña escuela y una clínica.
Esta versión ha sido contradicha por otras fuentes que manifiestan que la población será expulsada de sus tierras. Esta situación llevó una ola de críticas no solamente por parte de la prensa holandesa sino también de muchos parlamentarios.
Las fracciones de la izquierda insisten en que se suspenda el proyecto ya que éste arroja una mala imagen de la Casa Real. También recientes encuestas indican que la realeza ha perdido popularidad entre la población.

























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