El estadio de fútbol Soccer City construido para el Campeonato Mundial de Fútbol en Johannesburgo, Sudáfrica, está prácticamente terminado.
Esta semana, el templo futbolístico más importante de Africa fue entregado al alcalde de la ciudad por la empresa constructora. El holandés Stan Aarts colaboró en el proyecto durante tres años.
Stan Aarts, de 37 años, es director técnico de Interbeton, una filial de la empresa constructora holandesa BAM. Cruza el campo señalando los asientos color naranja, en el estadio Soccer City donde se jugará el partido de apertura y la final en Sudáfrica. Aarts era responsable de asegurar la viabilidad del proyecto y supervisar su construcción.
Soccer City era un antiguo estadio que tuvo que ser renovado porque no cumplía con los requisitos de la Federación International de Fútbol, FIFA. “Para los constructores habría sido más simple demolerlo y comenzar de cero”, explica Aarts. “Pero este estadio tiene un valor histórico que la ciudad de Johannesburgo quería preservar. Aquí fue donde el ex presidente Nelson Mandela pronunció su primer discurso multitudinario después de su liberación.”
Bafana Bafana
También es el sitio donde Sudáfrica conquistó la Copa Africana de Naciones en 1996. En ese entonces, el equipo nacional apodado Bafana Bafana (los muchachos) todavía se desempeñaba con un buen nivel, algo que esperan poder repetir en este campo de fútbol. El 11 de junio, el equipo nacional se enfrentará a México en Soccer City, en el partido inaugural del Campeonato Mundial.
El estadio está situado a medio camino entre Johannesburgo y Soweto, el extenso barrio cuyos millones de habitantes son grandes aficionados al fútbol. Soweto fue la cuna de dos famosos clubes de primera división y muchos de sus pobladores trabajaron en la construcción de Soccer City.
Curso de albañilería
Durante el período de mayor actividad trabajaron unos 3500 obreros, la mayoría proveniente de Soweto. Aarts: “Es muy distinto construir aquí que en Holanda. Los trabajadores sudafricanos están menos capacitados. Por eso se precisan más obreros para hacer el mismo trabajo. Pero hemos dado cursos de capacitación, por ejemplo, en albañilería y estructura de cemento armado.”
Calabaza
El estadio, con capacidad para un total de 94.000 espectadores, está rodeado por una especie de coraza y su construcción recuerda la forma de una calabaza, un recipiente tradicional africano. Sobre el color naranja de los asientos, bromea Aarts: “Creo que fue pensado para el equipo holandés que jugará en este campo pero los arquitectos pretenden que se trata de un símbolo africano del sol poniente.”
Hay más simbolismo en el estadio. Diez líneas negras lo atraviesan señalando la dirección de los otros estadios del Mundial, son nueve en total pero, explica Aarts, como este es un número de mala suerte según la creencia en Sudáfrica, se agregó una línea más apuntando hacia Berlín, sede del último Mundial.
Vestuarios
Aarts nos muestra los vestuarios, de diseño sobrio, donde todavía flota un fuerte olor a pintura. “Aquí no encontrarás grifos dorados o lujos semejantes”, dice Aarts. “El estadio debe ser rentable también después del Mundial. Espero poder estar presente cuando juegue Holanda porque este estadio me ha costado muchísimo esfuerzo y para mí es como un sueño poder presenciar un partido en el que esperamos que gane el equipo holandés.” El equipo de Oranje juega el 14 de junio en Soccer City contra Dinamarca.
Si bien el estadio ha sido entregado oficialmente, todavía continúan las obras para los estacionamientos, escaleras y vías de accesos. Hay un ir y venir de máquinas excavadoras y camiones. Para Aarts esto significa un mes de trabajo adicional, y después estará completado. “Este es el proyecto más hermoso en el que haya trabajado”, dice con orgullo. “Cuando lo veo y me doy cuenta de que está casi acabado siento que se me cae un peso de encima.”
Alto precio
Durante la entrega del estadio, el alcalde de Johannesburgo hizo referencia al excesivo costo del estadio, que superó en 97 millones de euros el presupuesto inicial debido al aumento en el precio de los materiales de construcción, para llegar a un costo total de 309 millones de euros. Algunos temen que no se puedan utilizar en medida suficiente los estadios después del Mundial pero el alcalde de Johannesburgo piensa que Soccer City será un motivo de atracción para la ciudad. Por eso lo recibió con un “Viva Soccer City Viva”.





























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