Aún no se tienen cifras oficiales del impacto económico del terremoto del pasado fin de semana en Chile, pero se teme que la catástrofe pueda frenar el crecimiento sostenido de la economía chilena.
En los días posteriores al terremoto que azotó Chile el pasado fin de semana se ha destacado la salud de la economía chilena como uno de los elementos que permitirán una recuperación más rápida que la experimentada en otros países afectados por desastres similares.
Todavía no se ha hecho balance exhaustivo de las consecuencias del terremoto sobre la economía chilena. Todos los esfuerzos están puestos en la atención de emergencia que sigue siendo prioridad en las regiones más afectadas por la catástrofe.
Según Ernesto Ottone, director de la Cátedra Globalización y Democracia en la Universidad Diego Portales y ex secretario adjunto de la CEPAL, se produce una situación en la que surgen problemas de reconstrucción que ocupan el tiempo y el esfuerzo que se podría dedicar a problemas de avanzada. Ottone cita como ejemplo la infraestructura de carreteras, algo que estaba prácticamente resuelto y que ahora va a necesitar de un trabajo muy duro de reconstrucción por lo menos durante los próximos dos años.
Algunas voces han mostrado su preocupación por un posible retroceso trás en una de las economías más sólidas y estables de América Latina. Ernesto Ottone es optimista y subraya que la economía chilena tiene una cuenta sólida, capacidades de reserva, y un crédito internacional muy alto, por lo que considera que el terremoto no va a poner en jaque el desarrollo económico del país.
El crecimiento, dice Ottone, se mantendrá más o menos al ritmo que estaba previsto, y señala que las tareas relacionadas con la diversificación productiva, la ciencia, tecnología e investigación sí pueden verse afectadas y desarrollarse a un ritmo más lento.
Situación paradójica
En apenas una semana, el presidente electo de Chile Sebastián Piñera tomará posesión de su cargo y cabe preguntarse si se mantendrán las previsiones de Piñera de un 6% de crecimiento económico en el país. En opinión de Ernesto Ottone, es más realista la previsión de la CEPAL, que cifra en un 4,5% el crecimiento económico para Chile.
En este sentido, Ottone hace hincapié en una situación que resulta, cuanto menos paradójica, y es el hecho de que las tareas de reconstrucción generan inversión y trabajo, lo cual influirá de forma positiva en la economía.
Hay un trabajo muy fuerte de reconstrucción que se traduce en una necesidad muchísima mano de obra, algo que, dentro de la tragedia, genera oportunidades.
“Chile es un país que históricamente ha vivido con catástrofes, vive con un cierto espíritu de reconstrucción permanente”, dice Ottone, y esto es algo ayuda mucho. “Después de los primeros días durísimos de enfrentamiento a la catástrofe comienza a predominar ese espíritu de organización que es tan fuerte en ese país”, sostiene.
Llegada de ayuda
Durante los primeros días tras el terremoto sorprendió la decisión del gobierno chileno de no pedir oficialmente ayuda a otros países. Posteriormente, la presidenta Michelle Bachelet solicitó el apoyo de las Naciones Unidas y la Unión Europea. La Comisión Europea ha respondido aprobando un primer paquete de ayuda de 3 millones de euros.
En cuanto a las acciones de solidaridad internacionales, en Holanda, por ejemplo, no se ha puesto en marcha la iniciativa de la cuenta 555, un proyecto solidario que en ocasión de otras catástrofes ha servido como vía para recaudar fondos de ayuda. Tampoco se han planificado, hasta el momento, telemaratones de solidaridad para recoger donativos, aunque no se descarta que se pueda organizar alguna actividad de este tipo en el futuro.





























Enviar nuevo comentario