Todo parece indicar que la Unión Europea esta perdiendo la oportunidad de desempeñar un papel primordial como mediador, debido a su postura confusa frente a la crisis en Oriente Medio.
Desde el comienzo de la ofensiva contra Gaza, hace diez días, los líderes políticos de la Unión han hecho declaraciones contradictorias sobre la postura frente a Israel. El presidente francés, Nicolás Sarkozy, contribuyó a la confusión al emprender su propia misión de paz, a pesar de que una delegación de la Unión Europea ya se encontraba en la región.
La confusión comenzó la semana pasada, cuando la República Checa, que asumió el pasado primero de enero la presidencia de la Unión, provocó irritación con una declaración que parecía apoyar los ataques israelíes contra Gaza, diciendo que dichos ataques eran más "defensivas que ofensivas".
La declaración, aparentemente un patinazo de un portavoz, fue retirada rápidamente. El ministro checo de Relaciones Exteriores, Karel Schwarzenberg, dijo que se trataba de un "error personal, que le puede pasar a cualquiera. "También me ha pasado a mí cuando era joven" dijo el ministro.
El lunes, los funcionarios en Bruselas se esforzaron para aclarar la situación, exhortando a un inmediato alto el fuego tanto por parte del grupo palestino Hamás como de Israel. Sin embargo, todavía no quedaba claro quien dirigiría las negociaciones en Jerusalén y Ramallah, si el presidente Sarkozy, o la llamada "troika" de ministros de Relaciones Exteriores de la UE, entre ellos el de Francia, Bernard Kouchner.
Sobre la situación creda, el portavoz de la Comisión Europea, Amadeu Altafaj, dijo que había una delegación oficial en la región. "En cuanto a la visita del señor Sarkozy opinamos que cualquier contribución es bienvenida, siempre y cuando el mensaje sea el mismo. No importa quien sea el mensajero" dijo Altafaj.
Pero la abundancia de actores en la región es una vergonzosa muestra de la constante incapacidad de la Unión Europea de hablar con una sola voz sobre temas de política exterior. Mientras tanto el cambio de poder en la Casa Blanca, el interlocutor más importante de Israel, ofrece una oportunidad de oro para desempeñar un papel de liderazgo en la región.
Holanda, por ejemplo, apoya tradicionalmente a Israel, mientras que Francia parece estar de parte de los palestinos.
Al mismo tiempo los acontecimientos parecen indicar que Sarkozy no parece dispuesto a pasar realmente la presidencia de la UE a los checos, a pesar de que el plazo de seis meses terminó el pasado 31 de diciembre. El enérgico mandatario francés se convirtió en una figura omnipresente durante la presidencia de la Unión, protagonizando cualquier crisis. No obstante, es muy posible que sus intervenciones hagan más mal que bien.
La Unión Europea tampoco se ha enfrentado a Washington, que no ha llamado a un alto el fuego. El primer ministro británico, Gordon Brown, dijo que "es un momento muy peligroso. "Desvanecen todas las esperanzas de un proceso de paz debido a la acción emprendida. Necesitamos un alto el fuego inmediato" dijo Brown.
Israel quiere un mecanismo internacional para evitar que Hamás se vuelva a armar; esta condición la pone para poner fin a su ofensiva en Gaza y frenar el lanzamiento de misiles palestinos. Desde el pasado domingo, el Estado judío está envuelto en una intensiva discusión con sus aliados - inclusive Estados Unidos, la Unión Europea y algunos países árabes - para trazar los contornos de un eventual acuerdo sobre la Franja de Gaza.
El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, no se ha pronunciado sobre la crisis. Sus asesores dicen que hasta la investidura, el 20 de enero, solamente el actual presidente George Bush se pronunciará sobre el tema. Y el Gobierno de Bush apoya a Israel y dice que Hamás debe interrumpir el lanzamiento de misiles contra Israel, antes de poder llegar a un alto el fuego.
Traducción: Ingrid de Vries.





























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