En el Senado italiano se ha iniciado hoy lunes la tramitación de un proyecto de ley presentado por el gobierno que obliga la alimentación artificial de pacientes en estado de coma. La intención es que la tramitación parlamentaria - la Cámara de Representantes deberá dar su aprobación después de que lo haya hecho el Senado - sea ultimada en dos días, para que el proyecto se convierta en ley a finales de esta semana. Con esta tramitación acelerada, se mantendrá en vida a una joven mujer que se encuentra en estado vegetativo irreversible desde hace 17 años y que, involuntariamente, ha originado una triple lucha de poderes: entre Iglesia y Estado, entre Gobierno y poder judicial y entre el primer ministro y el Presidente.
Eluana Englaro, de 37 años de edad, está ingresada en una clínica de la localidad de Udine, al norte de Italia donde ha dejado de ser alimentada artificialmente desde el viernes pasado. La decisión tiene lugar a raíz de la petición explícita de su padre, Beppino Englaro, quien desde hace 10 años lucha por poner fin a lo que él considera suplicio inhumano y sin perspectivas al que es sometida su hija.
Influencia del Vaticano
La tragedia de Eluana ha dividido a la sociedad italiana. Ante la clínica donde la paciente es asistida por voluntarios, los manifestantes católicos denuncian el "asesinato del Estado". En Roma, Florencia y otras ciudades más, se han producido manifestaciones. Uno de los manifestantes considera un escándalo prolongar la vida de Eluana: "Abogamos por el derecho a una muerte digna y contra la excesiva influencia de la Iglesia Católica en la vida pública de Italia."
En una encuesta realizada por uno de los principales periódicos italianos, el Corriere della Sera, el mismo porcentaje de los encuestados, el 47%, se pronunció tanto a favor como en contra de la suspensión del tratamiento.
Este triste caso parecía haber llegado a su fin cuando la Corte de Casación, el más alto órgano judicial de Italia, concedió la razón al padre de Eluana a finales del año pasado. El 3 de febrero, Eluana fue trasladada de la clínica lombarda donde estaba ingresada desde hace 17 años a Udine, para morir allí. Pero a esta iniciativa sucedió una ofensiva frontal del Vaticano que estima la suspensión de la alimentación artificial como la antesala de la eutanasia. Además, el caso Englaro ofrece al Vaticano una oportunidad para desviar la atención pública del reciente escándalo en torno a la rehabilitación del obispo antisemita, Williamson.
"Manos de asesinos"
El ministro de Salud Pública del Vaticano, cardenal Lozano Barragán, declaró que Eluana "había sido entregada a manos de asesinos."El gobierno italiano fue invadido por llamadas telefónicas desde el Vaticano. En primera instancia, el primer ministro Berlusconi se mantuvo al margen pero, a finales de la semana pasada tuvo que pronunciarse después de que los sondeos concluyeran que la opinión pública, que en un principio tomó partido por el padre Englaro - estaba cambiando bajo la influencia de la campaña eclesiástica.
Después de haber expresado su postura, Berlusconi comenzó a moverse activamente. Manifestó que "Eluana tiene aún buen aspecto y todavía puede tener hijos" y que "lo único que intenta a su padre es liberarse de una carga."
Siguiendo a sus propias estaciones de televisión en Italia, Berlusconi dijo que tarde o temprano, la mitad de los pacientes en estado de coma salen de ella. De ahí que su gobierno redactara el viernes un decreto que obliga a alimentar artificialmente a pacientes en estado comatoso. Con ello, Berlusconi provocó un conflicto con el presidente Napolitano. El jefe de Estado declinó firmar el decreto porque se oponía directamente a una anterior determinación de la Corte de Casación y porque, además, no existía "una situación de necesidad o urgencia" para el país, tal y como lo estipula la Constitución.
Presión
Eso dio pie a Berlusconi para atacar a la Constitución que, según él, está repleta de "elementos soviéticos" y al Presidente de la República que, por su negativa a firmar el decreto, el gobierno se ve obligado a emprender una carrera contrarreloj. Mientras prosigue el proceso terminal de Eluana, el gobierno se apresura a presentar al Parlamento un proyecto de ley con el mismo texto que el decreto. Una vez conseguido, habrá una nueva ley y Napolitano tendrá que firmarla y si todo sucede en tres días, llegará a tiempo para ordenar la alimentación de Eluana.
Mientras tanto, el ministro de Salud Pública, Sacconi, ha enviado una inspección a la clínica de Udine: en base a ese informe de la inspección se ha concluido que la clínica no reúne las condiciones necesarias para tratar a Eluana. Tanto Sacconi como Berlusconi, han pedido al gobernador de la región Friuli, donde está situada Udine, que suspenda la desconexión de los aparatos de Eluana mientras llega la nueva ley. Pero el gobernador Renzo Tondo, correligionario de Berlusconi, se niega a ello. Él vio a Eluana y conoce el estado en que se encuentra. "Si yo fuera su padre, haría lo mismo", declaró Tondo ante Berlusconi. El padre Beppino ha invitado al primer ministro a visitar a Eluana para que se convenza personalmente de su estado. Hasta ahora, Berlusconi no ha reaccionado a la invitación.



























Pienso que la desición final al caso de esta joven, debe ser excusivamenete del señor Beppino Englaro, sobre todo cuando la corte de casación desidió a su favor. No tiene ningún sentido que Eluana Englaro, quien a estado en estado vegetativo la mitad de su vida continúe en el limbo.
Por otro lado, no creo que la iglesia este en condiciones de imponer criterios, participación es sólo para desviar la atención ante sus própios conflictos, tomar vigencia ante la comunidad en asuntos que solo debe implicar a la familia.
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