La justicia de Francia sentenció a una francesa a 15 años de cárcel por haber matado a seis bebés suyos recién nacidos. La filicida, de 38 años de edad, ultimó a sus hijos estrangulándolos, una veces con sus manos y otras con un cable, o asfixiándolos con una bolsa de plástico.
La mujer ocultó los cadáveres de los bebés envueltos en plástico en el sótano de su casa. Las pequeñas víctimas habían nacido entre el 2000 y el 2007. Los crímenes fueron descubiertos en esa fecha, cuando la segunda pareja de la homicida fue a buscar algo al sótano y se alarmó ante el fuerte hedor a putrefacción. La mujer reconoció los asesinatos pero no pudo aclarar el motivo a la justicia francesa. Aparentemente cometió los homicidios por temor a la reacción de las dos relaciones que tuvo en esos años. Durante el proceso, la filicida francesa declaró que no entiende por qué perpetró los asesinatos. La justicia gala tampoco pudo aclarar cómo mantuvo todos los embarazos en secreto.

























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