La producción y realización de Con Fronteras... entre los años 2005 y 2006 (que podría bien subtitularse una segunda parte de La Vecindad Difícil terminada entre los años 1999 y 2000) le ha permitido a Radio Nederland Wereldomroep acercarse a los problemas fronterizos a través de un tema tan importante como la migración.
Veinticinco millones de latinoamericanos viven fuera de sus países de origen según datos del 2005. Emigrar para tener una vida mejor parece algo normal o cotidiano, pero la realidad es otra. Al escuchar estos 12 programas tendrá una nueva visión sobre la migración y los migrantes, o podrá reafirmar lo que ya conoce al respecto, en definitiva que emigrar mas allá de un derecho universas constituye para la mayoría un obstáculo.
La asimetría socioeconómica entre México y Estados Unidos de América se refleja nítidamente en la esperanza fincada en los rostros marchitos de los indocumentados que persiguen el sueño americano, y que en el trance de esa aventura, la de cruzar ilegalmente hacia la unión americana, estos padecen vejaciones (ante una inexplicable indiferencia de las sociedades de ambos países) que con frecuencia culminan con la muerte.
La causa exclusiva de la migración nicaragüense a Costa Rica son las dificultades económicas. Es una sinrazón pensar que el nicaragüense es andariego y le gusta estar fuera. El desempleo en Nicaragua está por encima del 30 por ciento, y aunque la mano de obra no califacada ha emigrado siempre a Costa Rica para trabajar en los cultivos de café y de la caña, ahora emigra una mano de obra femenina para hacer trabajos domésticos y mano de obra calificda que encuentra empleo en la construcción.
Extracto de la entevista realizada al ex vicepresidente, escritor y analista nicaragüense Sergio Ramírez Mercado.
Identidad. Diferencia. Exclusión. Inclusión. Diálogo. Ruptura. La dominicanidad como antihaitinidad. Haitinofobia, haitianofilia. Las visiones estrechas y excluyentes del otro. La interculturalidad como realidad, como tendencia, como contacto "contaminador". ¿Xenofobia? ¿Discriminación racial? El "pleito casao", el conflicto inevitable. El "matrimonio sin divorcio". La unión eterna dentro de la separación histórica. No hay solución al problema migratorio que representa Haití para nuestro país que no pase por una mejoría de la situación en Haití. Sabemos lo que eso significa: estabilización política y social, desarrollo económico, inversión, creación de empleo. Mientras tanto, las tensiones fronterizas y los ataques entre unos y otros nacionales aumentan. La mutua visión excluyente del otro imposibilita el diálogo incluyente.
Las relaciones colombo-venezolanas evidencian las dualidades de cada país donde se conjugan la necesidad que tienen uno del otro y al mismo tiempo de independencia y autonomía respecto al otro. Ello marca momentos de cooperación y de conflicto, producto de actitudes de solidaridad u obstrucción, aceptación o rechazo, de amor y odio como señalan algunos. En el caso de las migraciones se destaca que Venezuela venía siendo tradicionalmente un país receptor no sólo de nacionales colombianos sino de toda Amñerica Latina y en consecuencia ha desarrollado políticas migratorias bastante restrictivas al ingreso de extranjeros latinoamericanos. Un nuevo ingrediente que se incorpora a las migraciones es el desplazamiento masivo y forzado de población en colombia que en algunos casos se trasladan a Venezuela. Al ingresar a nuestro país los desplazados algunas veces optan por solicitar el estatus de Refugiados mientras que otros se mantienen en situación de espera con la intención de regresar a su país tan pronto sea posible. Esta situación no es muy bien vista por los organismos de seguridad porque al residir tan cerca de las zonas del conflicto sus vidas corren más peligro como refugiados que como migrantes legales o ilegales.
Ecuador y Perú se han enfrentado militarmente en varias ocasiones a lo largo del Siglo XX. El último incidente se produjo en 1995 por la disputa por la soberanía sobre una parte de la frontera. Al firmarse la paz en 1998 se suscribió un nuevo tratado, y se demarco la nueva frontera. Sin embargo los constantes cambios de gobierno en Ecuador y la debilidad interna de los gobiernos peruanos han afectado el deseo de darle un verdadero impulso a las relaciones bilaterales, y sobre todo avanzar en los rezagados proyectos de desarrollo fronterizos. Con la dolarización de la economía ecuatgoriana en el año 2000 la migración se ha convertido en un nuevo fenómeno difícil de controlar. Miles de ciudadanos, pero sobre todo peruanos, son atraídos por un Ecuador con el dólar como moneda de pago. Los peruanos al ofrecer servicios más baratos encuentran fácilmente trabajo, pero las deportaciones, maltratos, tensiones sociales y falta de soluciones se mezclan con los rezagos del pasado.
Los diferendos fronterizos en América Latina se remontan a los tiempos de la independencia de España. Las jóvenes naciones cambiaron de estatus de la noche a la mañana, las colonias abandonaron el vasallaje y se transformaron en jóvenes repúblicas soberanas. Tempranamente las disputas territoriales devinieron en problemas que muchas veces aparcaron los discursos y sacaron a relucir las pistolas. Las consecuencias de esos conflictos se prolongan hasta nuestros días con su secuela de aires triunfalistas en algunos y de profundos resentimientos en otros, como es el caso de las relaciones entre Bolivia, Chile y Perú. Las mentes preclaras de la región siempre han sabido que el mejor destino de América Latina pasa por los caminos de la coordinación o integración regional. Caminos pedregosos mientras no se resuelvan definitivamente las diferencias fronterizas. En esas latitudes en alguna medida las diferencias de linderos no sólo separan a la tierra sino también a los hombres. El racismo abierto o larvado humilla al extranjero o al indígena. Los emigrantes cargan con dos bultos pesados: dejar la casa para buscar mejores perspectivas en la del vecino, y al mismo tiempo, ser objeto de segregación y mofa. Los de afuera siempre tienen la culpa según la creencia chovinista alentada por políticos irresponsables y medios de comunicación de dudosa reputación. Paralelamente se alzan las voces de la racionalidad que viven del respeto democrático y de la búsqueda de soluciones basadas en diálogo. Voces que a escala local o fronteriza viven cotidianamente una realidad distinta a la de confrontación. Por fuera y dentro de estos reportajes late el llamado al diálogo, la búsqueda de identidades culturales que se saltan los mojones fronterizos y que por esa razón están destinados a prevalecer. Los programas son una fotografía de esas heredades y simultáneamente intentan alumbrar el sendero que conduce a la convivencia entre ge ntes que habla el mismo idioma, y goza, sufre y sueña bajo los mismo cielos.





























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