Diversidad cultural y comunicación desde la diversidad: el papel de las radios comunitarias indígenas del altiplano en la construcción democrática en Bolivia.
José Luis Aguirre Alvis
Casos de intolerancia y casos de negación de la diferencia: En Bolivia durante la Guerra del Chaco (1932-1935) que enfrentó a este país con el Paraguay el líder indígena Guaraní Casiano Barrientos, fue fusilado como traidor a la Patria, por su oposición a combatir a sus mismos hermanos Guaraní del otro lado de la frontera (Paraguay). Cómo puede un hombre justificar las razones que lo llevan a enfrentarse con su hermano de origen más aun si este desconoce las razones por las que otros, que siempre lo han desconocido, ponen ahora un fusil en sus manos?
Bolivia, el país del que provengo, y por el que me cabe asumir la palabra en esta versión de la Universidad Abierta, tiene una particular sintonía con la materia que nos reúne: discutir sobre los retos de una comunicación para el desarrollo a los ojos de un hoy tan complejo y contradictorio. Pienso esto porque desde el escenario boliviano quisiera que nos acerquemos a observar el escenario de la comunicación ligada al desarrollo a la luz de un componente medular de nuestras sociedades cual es la diversidad cultural.
Permítanme en este espacio y desde la experiencia acumulada en los últimos años, ligada al acompañamiento de un tipo específico de medios de difusión, que denominamos radios comunitarias indígenas del altiplano de Bolivia, poner en evidencia de que la relación comunicación y desarrollo es posible si es que su complementariedad se liga a otros factores como son entre otros la equidad, la democratización, la sostenibilidad con sustentabilidad, y de manera importante la identidad cultural.
Para que un tipo de desarrollo social no resulte digitado o inducido se impone la necesidad de repensar sobre el protagonismo de sus actores y las reales condiciones que se les presentan para el ejercicio de sus capacidades de identidad frente a los que se muestran como diferentes, y no necesariamente antagónicos a ellos. Se es y se puede construir sentidos mutua y equilibradamente, no por la anulación de las diferencias, sino sobre todo desde el claro reconocimiento de las condiciones de la diferencia y que uno y otro encierra para ejercer su ¨mismedad¨ en función de la ¨otredad¨ que lo interpela como a su vez lo construye. Se es en función del otro y de los otros, como se comunica para una transformación de la realidad (que otro fin tiene si no es este el mismo desarrollo) cuando uno crece creciendo con el otro, hecho que es posible, cuando existe voluntad para el descubrimiento del que esta delante nuestro, acción reflexiva que a la vez supone nuestro propio descubrimiento.
Para explorar las condiciones de un desarrollo a partir de la identidad de los sujetos que nos plantean las radios comunitarias indígenas del altiplano de Bolivia haría falta conocer algunas determinantes en relación a la fuerte diversidad cultural de este país. Podemos partir notando que su tipo de composición social es anterior a la presencia colonial española, como también tiene que ver con las relaciones que se establecen como consecuencia de este encuentro.
El Alto Perú (hoy Bolivia) alcanzó su independencia en 1825 y a pesar de los 176 años de vida republicana hasta ahora no ha podido consolidar un reto particular para su construcción como Estado, condición vigente y estable en los últimos veinte años, y este se refiere a su autovaloración y reconocimiento como estado multiétnico y pluricultural.
Antes de la llegada española se calcula que el territorio que hoy ocupa Bolivia contaba con por lo menos un centenar de pueblos de carácter originario o indígena. De los mismos a la fecha se cuentan apenas con 36 los que a pesar de sus diferencias tanto numérica, geográfica, y sobre todo de sus condiciones de sobrevivencia socio cultural, recién se experimenta su visibilidad dejándose por fin su forzada condición de oscuridad y sistemático silenciamiento.
Políticas de exterminio racial o etnocidio no solamente fueron propias de la explotación de la mano de obra indígena sostenida por el sistema colonial, a través de su explotación en las minas de plata de Potosí sino también se trasladaron ya dentro de regímenes republicanos de los que pasajes de efectivo y brutal exterminio prefirieron mantenerse desconocidos, tal el caso de la sangrienta masacre de indígenas Guaraní en la batalla de Kuruyuki en 1892 (28 de enero).
Posiblemente la presencia de políticas de intolerancia y en contra de la diversidad cultural, tuvieron vigencia y de manera encubierta hasta no hace muchos años. Incluso el cambio político más significativo de la historia boliviana cual fue la Revolución Nacional de 1952 y a pesar de ser obra de sectores populares, como de carácter mestizo, fue incapaz de asumir el reconocimiento de la diversidad étnica del territorio. Ante su patente incomprensión la política nacionalista introdujo cambios que ejercían otro tipo de violencia, aquella del silenciamiento cultural de los pueblos originarios. La única traslación de la condición de los habitantes rurales de Bolivia fue la de pasar de aquella condición despreciativa de ¨indios¨ a la de ¨campesinos¨, así su identidad originaria era desconocida para dar lugar a su identidad postiza a partir de su fuerza de trabajo en el ámbito agrario (se negaba así toda posibilidad de su valoración cultural como también se desactivaba su capacidad organizativa para por ejemplo sobreponer sobre la estructura de autoridades originarias la figura moderna de los sindicatos campesinos).
Por: José Luis Aguirre Alvis
Director del SECRAD
Universidad Católica Boliviana
La Paz, Bolivia.




























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