José Luis Aguirre Alvis
1. La apropiación e innovación tecnológica
Existe evidencia de que del circuito de por lo menos 40 emisoras comunitarias rurales del altiplano del Departamento de La Paz, un buen porcentaje de ellas han sido construidas de forma artesanal por técnicos indígenas aymaras. La fabricación de transmisores, antenas y hasta equipos de emisión y producción bajo el sello o marca de "hecho a mano" no solo es una respuesta a la carencia de recursos para la tenencia y operación de emisoras, sino que impacta incluso en sus pautas de mantenimiento, reparación y hasta reposición de equipos. Se han detectado incluso respuestas alternativas y de innovación tecnológica en las formas de operación de sus equipos de tal forma que se ajusten a las condiciones de la geografía andina y las necesidades de irradiación de sus señales sobre la meseta altiplanica.
Aquí se debe reconocer y hasta destacar el trabajo de indígenas aymaras constructores de equipos de transmisión de radio como es el caso de Ismael Mamani Mamani, Tomás Mamani, Teófilo Rivas y Luis Cutili entre otros anónimos.
2. La innovación en los recursos de producción y oferta de sus programas
Los productores radiofónicos de estas estaciones generalmente son sujetos que pertenecen de manera directa a un origen indígena aymara es más no se han separado de su ocupación cotidiana ligada tradicionalmente a la producción agropecuaria. Esto hace que los mismos incorporen sin mas orientación que su propia percepción de su contexto cultural programas que directamente articulan pertinencia cultural, espacios de emisión en función del trabajo o ocupaciones de sus audiencias, así como las mismas formas de la locución aymara. Esto quiere decir , por ejemplo, que estas emisoras de bajo poder en antena pero de alta capacidad de sensibilidad y vinculación con su contexto nos enseñan casos de aprovechamiento de formatos participativos, que si para nosotros pueden ser materia de especulación teórica para ellos les resultan próximos y familiares pues corresponden directamente a sus formas cotidianas de convivencia. El mundo aymara, mantiene por tradición la fuerza de ser una cultura que valora la "redistribución" en oposición al acumulo occidental. Nadie es valorado por el tener mas, sobre todo bienes materiales, sino por ser aquel que mas distribuye, esta forma de convivir que ha dado lugar al verdadero sentido del padrinazgo, y a las variadas formas del trabajo colectivo como el ayni puede decirse que se hacen presentes también en el trabajo radiofónico cuando, por ejemplo, se encuentran espacios radiales tan ricos como propositivos como en que nos presenta Radio Ondas del Titicaca, en las proximidades al Lago Titicaca en la población de Huarina. Esta emisora comunitaria indígena aymara, cuenta con un programa dominical novedoso y altamente sensible a su identidad cultural. El mismo se titula Akullicu Aymara, lo particular del mismo y que se refleja en su masiva audiencia también aymara es el hecho de que el formato en el que trabaja aprovecha una forma de comunicación tradicional hasta mágica de los aymaras como es el sentarse a compartir juntos el akullicado de la hoja de coca. En este espacio radial en su improvisado estudio se coloca el tari de coca y alrededor se sientan ancianos, mallkus, jilacatas o ancianas mujeres a conversar y dentro del ritmo propio del akullicado sobre historias pasadas, saberes aprendidos, preocupaciones cotidianas y hasta hábitos culturales aymaras logrando sobre todo despertar en los jóvenes oyentes el interés y hasta preocupación por algo que estaban perdiendo y hasta rechazando, el valor de ser aymaras, por tanto, solidarios y dados a lo comunitario. Contribuye a esto el hecho de que la sociedad andina posee hasta hoy una ligazón con lo oral lo que hace de la radio simplemente una amplificadora de esa su capacidad presente ancestralmente.
Junto a estos criterios de participación con pertinencia cultural que se reflejan en sus horas de emisión que no supone transmisiones de 24 horas sino de espacios matutinos o nocturnos en los que verifica la presencia de sus oyentes en sus hogares, se agrega la particularidad de la locución en lengua nativa aymara y que consiste en el aprovechamiento del moxa aru, habla regional de la misma lengua nativa. No se puede desconocer que muchos de los productores radiales indígenas han comenzado a reconocer particularidades socio culturales del uso de la forma de hablar para dar cercanía e identidad a sus oyentes. Estos reciben el dialogo desde la radio porque saben quien les habla y como les propone las cosas pues se identifican con aquella forma de hablar regional o de su zona que nos les ofrecería ni la radio regional ni menos aquella de las grandes cadenas nacionales que emiten desde centros urbanos.
Si sumamos a esto la lectura de los calendarios agrícolas tradicionales para la oferta y uso de la música desde los programas o su preocupación de dar lugar desde sus transmisiones a las manifestaciones de la cultura local como en el caso de las festividades agrícolas y patronales uno realmente se puede cuestionar desde la practica el sentido de lo participativo con pertinencia cultural que se puede trabajar desde la radio.
Este tipo de indicadores incluso deberían retarnos a buscar entre los comunicadores a repensar nuestras clásicas formas de medición y monitoreo de los impactos desde y sobre las audiencias, no será que nuestra rentabilidad esta muy lejos de los modelos del rating comercial para dar lugar mas bien a formas de rentabilidad socio cultural desde las audiencias donde mas preocupan los procesos del consumo y apropiación desde los sujetos en lugar de saber si solo prenden o apagan sus receptores.
3. Las formas de su sostenibilidad económica y operativa
Las limitaciones financieras y de recursos siempre han sido discutidas e identificadas como las más sensibles de la continuidad de las emisoras comunitarias. En el caso de las emisoras comunitarias indígenas del altiplano de Bolivia se puede observar con esperanza la introducción de nuevas formas de búsqueda de soportes locales para su sostenibilidad y que van acordes nuevamente con los valores tradicionales indígenas que les permite alcanzar su sustentabilidad sociocultural.
Por ejemplo, en el sector altiplánico de Oruro, en la población de Toledo se ha introducido la experiencia de la gestión comunal de un proyecto de camélidos (llamas), dirigido a sostener la estación de propiedad comunitaria. Similar experiencia de asociación colectiva para el funcionamiento de la radio se da en los ensayos de sostenibilidad económica con la confección de polleras y talleres artesanales de cerámica con las estaciones Ondas del Titicaca de Huarina y Radio T´ikha Tanka de Comanche.
Saliendo un poco del ande y llegando al sector cochabambino se tiene también la experiencia de Radio Chiwalaqui, emisora comunitaria ubicada en Arani, donde la estación cuenta con un sistema de seguimiento del circuito de ferias comunales que le permite instalar oficinas itinerantes donde se reciben mensajes, complacencias y se recogen informaciones para nutrir la programación de la emisora campesina. Por este tipo de servicio de mensajería se realizan cobros reducidos que, sin embargo, se utilizan para los gastos básicos de la emisora pues esta emisora transmite desde un lugar en que no hay energía eléctrica y genera sus ingresos para comprar combustible para su generador de luz. Aquí mismo se ha experimentado el camino de la sostenibilidad con participación comunitaria mediante los cultivos comunales de parcelas dedicadas a la producción agrícola destinadas a la emisora. Así se puede decir que existen estaciones como Radio Chiwalaqui que en realidad funcionan con papas y cebollas.
Surge de nuevo la idea de repensar la rentabilidad con y desde los ojos de la pertinencia cultural quizás para dar lugar no a cifras sino mas bien a procesos y Ali quizás descubrir que la comunicación, la relación dialógica no pasa por los indicadores de la ganancia financiera sino mas bien desde el crecimiento de la calidad integral de vida de nuestros oyentes.
4. Vinculación de la operación radiofónica con los valores y creencias tradicionales indígenas
Si bien ya se dieron anteriormente algunas pautas acerca de la relación pertinencia cultural con la oferta de programación ahora queremos detenernos a observar la dialoguicidad del medio como tecnología con el contexto socio espiritual del mundo andino. Dentro de la sociedad andina se percibe la coexistencia del sujeto aymara en cuanto su estabilidad con su entorno natural como espiritual. Estos mundos que le permiten desenvolverse entre el mundo presente, el oculto y desconocido como el mundo espiritual y de las deidades establecen las oportunidades para su relación dialógica con su entorno. Así se ha verificado, por ejemplo, que la puesta en marcha o lanzamiento de emisiones de algunas radios comunitarias indígenas en el Ande se liga con la necesidad de establecer una relación de contacto estable y respetuoso con la misma Madre Tierra o Pacha Mama. De tal forma una emisora antes de instalarse requiere por ejemplo la ejecución colectiva de ceremonias de ofrenda o pago a la tierra pues de lo contrario ella podrá enojarse, mas aun si es que se sabe que ella será dañada cuando se entierren cables o que se lastimen sus entrañas con los fierros de las antenas.
Esta creencia cultural hace que el propietario de una emisora establezca una relación dialógica con el suelo y sus deidades después de un pago ceremonial recién se puede iniciar las emisiones. Casos testimoniados y verificados de forma directa nos hacen ver que la (wajtada, término aymara referido a una ceremonia de ofrenda a la tierra) es una práctica presente en el trabajo de nuestras radios comunitarias indígenas si es que se quiere evitar que caiga un rayo a la antena, o incluso cuando repetidamente se presentan fallas en alguna de las partes de los equipos. Se sabe que la tierra y los apus y aywiris tienen mucho que ver con una marcha regular y el éxito de una emisora.
5.La acción colectiva y solidaria expresada a través de formas de integración o acción en redes de estaciones.
Se ha podido verificar que junto a los objetivos de fortalecimiento a la identidad tradicional aymara presentes en el uso de la radio también se ejercitan experiencias de solidaridad y trabajo conjunto en las emisiones. Esto quiere decir que se ponen en práctica formas de enlace artesanal que posibilitan el aprovechamiento conjunto de algunos programas. Incluso se ha alentado la circulación de mensajes de corte educativo elaborados para este tipo de emisoras. Junto a esto y durante los hechos de violencia social desatados en el mes de abril de 2001 se ha podido evidenciar el intento de respaldo y articulación colectiva de las movilizaciones campesinas en la región del Lago Titicaca con las estaciones comunitarias. Sin embargo, este hecho fue rebasado por el mismo clima vivido, caso Achacachi, determinando incluso que algunas emisoras comunitarias indígenas fueran amedrentadas y hasta semi intervenidas por fuerzas militares en las movilizaciones campesinas tanto de abril como de septiembre de este año. Esta posibilidad de trabajo unificado es un reto abierto y viable para el accionar de estas estaciones. La necesidad de que las emisoras se articulen responde también a un fin pragmático, garantizar no solo su continuidad en su oferta programática sino también su presencia ante cualquier tipo de fuerzas que quieran atentar su funcionamiento. Gran parte de estas radios han sido integradas también al espectro de AMARC, la Asociación Mundial de Radios Comunitarias, que por otro lado espera atenderlas con sus servicios como ya les ha ofrecido sus respaldo para viabilizar su funcionamiento legal.
Por : José Luis Aguirre Alvis
Director del SECRAD
Universidad Católica Boliviana
La Paz, Bolivia
La Paz, Bolivia 5 de noviembre de 2001
Chipiona, Cádiz, 9 de noviembre de 2001




























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