Otra semana, otro paso más en la constante lucha para resolver la crisis del euro. Pero mientras Grecia se acostumbra a la idea de tener un nuevo primer ministro, y Bruselas monitorea ansiosamente las alzas y las bajas de los mercados financieros, Holanda está echando una mirada atrás a la crisis financiera del 2008.
La crisis económica actual todavía no es tan severa como la de 2008 pero hay temores de que eventualmente podría llegar a ser peor. Un aspecto de la situación que no ha cambiado, es la falta de control democrático y de imputabilidad de aquellos responsables de solucionar la crisis.
Datos de la investigación
Esta es la segunda parte de la investigación del comité holandés. La primera, que analizó las causas de la crisis crediticia, concluyó el año pasado. Entonces el comité fue ampliamente criticado por no haber sido lo suficientemente severo, en parte por la falta de experiencia en temas económicos entre los miembros del comité, y en parte porque los testigos no pudieron prestar declaración bajo juramento.
Las posibilidades de que la investigación desemboque en alguna renuncia de algún actual miembro del Gabinete son pequeñas. Por otra parte, la última vez que el Parlamente llevó a cabo una investigación oficial fue en 2002 acerca de la responsabilidad de Holanda en la masacre de Srebrenica. Dicha investigación condujo al colapso del gobierno del primer ministro Wim Kok.
Grandes cantidades
El interés en la investigación se ha visto acrecentado por su relevancia respecto a la actual crisis del euro. Holanda ha destinado más de 4.500 millones de euros en préstamos a Grecia, y se le ha pedido que garantice 98.000 millones para el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, creado para recuperar la confianza en la moneda común.
Ante la perspectiva de cantidades tan grandes de dinero comprometidas, los parlamentarios holandeses quisieran ser capaces de poder controlar en qué se invertirán. Esto es difícil, si no prácticamente imposible, en un nivel europeo, pero la investigación por lo menos dará la oportunidad a los parlamentarios de detectar qué se hizo con el dinero destinado para combatir la última crisis.
Medidas en 2008
La comisión De Wit ha sido nombrada por su presidente, el diputado del Partido Socialista Jan de Wit. Tiene la tarea de examinar las medidas tomadas por el gobierno holandés en 2008 destinadas a ayudar a la recuperación del sector bancario holandés. Esas medidas no tenían precedentes e incluyeron casi 17.000 millones de euros para la adquisición del Banco ABN Amro y parte del Banco Fortis.
Un fondo de 200.000 millones fue creado para garantizar préstamos bancarios, 50.000 millones de los cuales fueron utilizados. Hipotecas insolventes del banco ING fueron garantizadas por 22.000 millones y otros 20.000 millones más fueron puestos a disposición del propio banco ING y otros dos bancos más.
Por supuesto estas sumas no son, ni mucho menos, tan altas como las que se manejan actualmente para ayudar a salvar el euro. El control sobre el euro está en su mayor parte en manos de funcionarios del Banco Central Europeo en Bruselas y esa institución es regida por el inflexible lenguaje de los tratados europeos. El control democrático se demostró como suficientemente difícil en el caso de la crisis financiera de 2008, pero será mucho más complicado cuando se trate de medidas para solucionar la crisis del euro.
¿Es la Unión Europea responsable?
Tanto el Parlamento británico como el Congreso de EE.UU. llevaron a cabo sendas investigaciones sobre la crisis financiera de 2008. En ambos casos, representantes electos tuvieron la oportunidad de llamar a responder a los funcionarios económicos y financieros, cualesquiera que fuera el resultado de la investigación. La actual investigación holandesa se ocupa de las medidas tomadas por el gobierno, se ha escuchado a testigos bajo juramento y, por lo tanto, sujetos a responsabilidad penal en caso de faltar a la verdad. A pesar que De Jager es el único funcionario todavía ocupando un cargo oficial (fue ministro interino bajo el ministro Wouter Bos), los actuales ministros pueden ser hechos responsables por las acciones de sus predecesores.
Más allá de lo que depare el futuro para el euro, es difícil imaginar a Bruselas llevando a cabo una investigación similar para llamar a responder a funcionarios europeos ante parlamentarios democráticamente electos.


























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