El problema comenzó hace algunos años en Guinea Bissau. Ahora le ha llegado el turno al pequeño y empobrecido estado de Gambia en África Occidental.
Es Gambia la que ahora destaca en los titulares de la prensa internacional por tráfico de drogas. Este martes, la autoridad nacional de drogas descubrió en Banjul un alijo de 2 toneladas de cocaína con un valor de venta superior a los mil millones de dólares. En la operación, hasta ahora la más grande vinculada con drogas registrada en África Occidental, hay doce sospechosos involucrados, tres de ellos ciudadanos holandeses. El escándalo en la capital de Gambia es una prueba más de cómo el problema del narcotráfico se hace cada vez más grave en la parte occidental del continente africano. Si hasta hace menos de una década los principales problemas de la región eran la corrupción de sus líderes y la inestabilidad política, hoy la situación se ve agravada por la emergencia de los barones de la droga latinoamericanos que sobornan aduanas y puertos de una región ya devastada por la pobreza, la violencia y las enfermedades.
Funcionarios corruptos
Según datos de la INTERPOL, alrededor de dos tercios de la droga vendida en Europa desde Sudamérica en 2009 pasaron a través de África Occidental. Varios estudios internacionales indican que mientras los narcotraficantes latinoamericanos apuntan a la región justamente por su pobreza, los funcionarios africanos, incluidos políticos, legisladores y personal de seguridad se benefician directamente de las operaciones ilícitas. Hace poco fue arrestado Ousman Conte, un influyente hijo del ex presidente guineano Lansana Conte bajo el cargo de tráfico de drogas. Igualmente en abril, el ex jefe de la Marina de Guinea Bissau, el contralmirante Bubo Na Tchuto y el actual jefe de la Fuerza Aérea fueron incluidos en la lista de líderes del narcotráfico del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. En marzo las autoridades gambianas arrestaron por narcotráfico al Inspector General de la Policía y al jefe de la Autoridad Nacional de Drogas. En países como Guinea Bissau, uno de los más pobres y atrasados del mundo se ha vuelto normal ver a altos funcionarios estatales conduciendo camionetas Hummer, cuando sus ingresos anuales legítimos no llegan a la mitad del precio de estos mega vehículos americanos. Los barones latinoamericanos del narcotráfico disponen de suficiente dinero como para sobornar funcionarios y abrirse camino en los permeables puertos y aduanas africanas.
Inseguridad y escalada de criminalidad
Una de las principales preocupaciones es la amenaza que el narcotráfico supone para la región, que a juicio de los expertos está detonando una escalada de violencia e inestabilidad política. En Guinea Bissau, por ejemplo, la ola de asesinatos de oficiales de las fuerzas armadas y eventualmente su presidente Joao Bernardo Vieira, se atribuyen al explosivo auge del narcotráfico en ese país. De la misma manera, la penetración de la droga exacerba la frágil gobernabilidad de muchos otros estados de África Occidental. De acuerdo a la Autoridad Nacional de Drogas de Gambia, “la exitosa operación realizada en Banjul servirá de advertencia a los cárteles de droga latinoamericanos de que África Occidental está alerta”
Sin embargo, los barones de la droga ya han elegido a la región como su El Dorado y para erradicar definitivamente su presencia se necesitarán tiempo y grandes esfuerzos.





























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