Según Intermón Oxfam, cada año se producen más de 12.000 millones de balas, lo suficiente para matar dos veces a toda la población del planeta.
“Detener una bala es detener una guerra”, asegura Intermon Oxfam en su último informe. Según la organización, la reglamentación del comercio de municiones es casi nula, a pesar de alcanzar los 4.000 millones de dólares por año. Un vacío legal que, cada día, causa miles de muertes en todo el mundo.
“Las balas son como la gasolina para un vehículo y es absurdo que se esté buscando mayor transparencia y mayor control en las armas convencionales y no se haga lo mismo con la munición”, dice a Radio Nederland Francisco Yermo, del programa de Acción Humanitaria de Intermón Oxfam en España.
Tratado sobre el Comercio de Armas
Para detener esta situación, el próximo 2 de julio comenzarán en Nueva York las negociaciones para aprobar un Tratado sobre el Comercio de Armas que regule y dé transparencia a las ventas de armamento a nivel internacional. Según Yermo, el objetivo es conseguir que este tratado englobe también la regulación del mercado de la munición “que supone unos 4.000 millones de dólares anuales, doblando casi el volumen económico de las armas ligeras”.
“Las armas de fuego son inútiles sin balas; las balas las convierten en armas letales. Es absolutamente necesario que se incluya la venta de municiones en el tratado y que esté mejor regulada. Sería totalmente irracional dejarlas fuera del tratado. El comercio de municiones es lucrativo; pero si bien el coste de producirlas es bajo, el precio en vidas humanas que se paga es incalculable. Un tratado que no lo incluya no tendría sentido”,dicen desde la ONG.
Además, el informe de Intermón Oxfam asegura que cada año se producen 12.000 millones de balas, “que comparado con la población mundial es como si cada persona del planeta recibiese dos balazos”, explica Yermo.
Oxfam señala que solo una minoría de países informa sobre sus exportaciones de municiones, y no existe prácticamente ningún control por parte de organismos intergubernamentales que cubran este comercio. Además, es difícil conocer el destino final de las balas, ya que los datos de las municiones no suelen aparecer por separado y simplemente se agregan a la información sobre exportaciones de armas.
Sin embargo, Yermo asegura que es posible regular este mercado. “Hay países que ya lo hacen, emitiendo informes de las ventas de munición. Por ejemplo, España presenta cada año ante el Parlamento las cantidades y países de destino de estas municiones”. De los 34 de los estados que han informado públicamente sobre sus exportaciones de armas desde el año 2006, 28 lo hicieron sobre exportaciones de municiones como una categoría especial.
Balas anónimas para conflictos olvidados
El documento destaca también que muchas balas terminan yendo a grupos armados, prolongando conflictos, y aumentando la posibilidad de abusos contra los derechos humanos. “En muchos conflictos no es el armamento lo que se renueva sino la munición, que entra de manera ilegal para grupos armados o insurgentes. Esto está alimentando muchos de los conflictos que están actualmente abiertos en todo el planeta”, dice Yermo.
No es de extrañar que los grandes productores de balas coinciden con los países que más armamento producen. China, Rusia y Estados Unidos están a la cabeza de ambos mercados.


























El comercio de armas(balas)tiene arista un poco difíciles de limar.Cuales son
los paises que estan a la cabeza de dichas producciones ,los paises más industrializados(china,rusia,estados unidos,francia)y otros mas.que forman parte del nucleo de paises industrializados,que han visto en dicho negocio una forma rápida de crecimiento,sin pensar en nada en la humanidad.
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