Se veía venir. Cuando el presidente Álvaro Uribe, a quien le quedan 15 días de mandato, empezó a hablar de diplomacia “hipócrita”, “babosa” y “meliflua” en tácita referencia a los gestos de distensión de su sucesor electo, Juan Manuel Santos, para con los gobiernos de Caracas y Quito, muchos intuyeron que se avecinaban vientos huracanados.
Y así fue. Una sucesión de hechos desde mediados de la semana anterior desembocaron en una reunión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos, OEA, programada para el próximo jueves en Washington, en una nota de protesta del gobierno de Venezuela, y en el anuncio del presidente Hugo Chávez de que no vendrá a Bogotá para la transmisión de mando, el 7 de agosto.
Hay quienes se preguntan si es posible que el saliente mandatario actúe por su cuenta en hechos que dejó pasar durante sus dos gobiernos consecutivos y ahora pone en primer plano, o si, por debajo de la mesa, concertó una división de tareas con Santos.
En contra de que fuera una estrategia concertada entre los presidentes saliente y entrante, está la única y parca declaración hecha por Santos sobre el asunto: “¿Por qué no restablecer el diálogo para ver cómo podemos resolver el problema de la presencia de terroristas en Venezuela?” También a favor de la distensión Bogotá-Caracas, la designación como Canciller de María Ángela Holguín, ex embajadora en Venezuela, nombramiento que no habría sido del agrado de Uribe.
Cartografía
Los hechos se iniciaron el jueves 15, con una reunión a puerta cerrada entre el ministro de Defensa, Gabriel Silva, y representantes de medios de comunicación para presentarles – sin derecho a divulgar- fotografías, videos, coordenadas y cartografía de los campamentos en Venezuela de jefes guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC y del Ejército de Liberación Nacional ELN. Luego, el comunicado de la Casa de Nariño (sede de Gobierno), anunciando la solicitud a la OEA de la reunión extraordinaria para presentar las pruebas y debatir el asunto.
La reacción venezolana no tardó. El presidente Chávez, dijo que “no caeremos en provocaciones, pero eso no significa que vamos a quedarnos callados ante el atropello”, y ordenó llamar a consultas a su embajador en Bogotá, Gustavo Márquez. De jueves a domingo Chávez afirmó que en su país “nosotros no ocultamos a nadie” y que “si siguen con sus locuras, yo en las próximas horas voy a romper las relaciones con Colombia”, al tiempo que pedía al presidente electo Santos que “se desmarque de Uribe”.
Cuatro periodistas del departamento colombiano de Arauca, fronterizo con el estado venezolano de Apure, incursionaron en ese país en busca de noticias sobre la anunciada presencia del comandante del ELN, Carlos Marín, alias Pablito, en el municipio de Nula, pero fueron detenidos. “Teníamos permiso de un comisario, pero acá no sirven de nada los comisarios", indicó Philip Moreno, corresponsal del canal de televisión RCN. La versión de las autoridades venezolanas es que no portaban pasaporte. Los comunicadores fueron deportados ayer.
Viejas denuncias
Las denuncias no son nuevas. Desde hace seis años el gobierno de Álvaro Uribe ha divulgado la presencia de grupos armados ilegales en la franja venezolana de la frontera con Colombia, y en la campaña electoral que condujo a la elección de Santos, el candidato por el partido Cambio Radical, Germán Vargas, mostró mapas con las coordenadas de campamentos de jefes de las FARC en Venezuela, sin que la información cobrara mayor relieve; hace pocas semanas el diario El Espectador, de Bogotá, avanzó en el tema.
Ahora lo que causa revuelo es que el presidente Uribe sea tan incisivo y ponga palos en la rueda que Santos y su designada Canciller echaron a andar por aparente buen camino.
También en Washington las noticias eran viejas. El viernes, Philip Crowley, portavoz del Departamento de Estado, dijo a periodistas que “algo de esto no es nuevo, en el sentido de que ha habido preocupación por algún tiempo de actividades transfronterizas o involucramiento en actividades insurgentes".
Los ex presidentes
En ciertos círculos políticos y económicos el disgusto es manifiesto, aunque no llega a coincidir con el mal augurio de Chávez en el sentido de que Uribe “es capaz de cualquier cosa en los últimos días que le quedan” de gobierno.
La percepción negativa de la actuación del gobierno saliente está determinada por la interdependencia económica que históricamente han tenido ambos países. Se estima que la suspensión de compras de Venezuela a Colombia, resultado de la tensión política, ha causado la perdida de entre 500 mil y un millón de plazas de trabajo en los últimos dos años. Con 14% de desempleo, Colombia es el país latinoamericano con mayor índice de parados.
El ex presidente Andrés Pastrana (1998/02), dijo que es “dudoso y preocupante que el Gobierno tenga desde hace seis años pruebas y evidencias de la presencia de guerrilleros colombianos en territorio venezolano y solo las divulgue a dos semanas de terminar el mandato de Uribe y sin haber consultado el tema con la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores”, organismo consultivo que, dijo, fue anulado por Uribe.
Para el ex mandatario Ernesto Samper (1994/98), los anuncios de campamentos guerrilleros en Venezuela son un “refrito” con el que el gobierno disparó “una carga de profundidad” contra el nuevo gobierno. “Me preocupa que haya detrás de esto algún interés en obstaculizar el proceso de normalización que comenzó el presidente (electo Juan Manuel) Santos cuando de una manera clara y enfática invitó al presidente (Hugo) Chávez a que viniera a su posesión”, dijo.
Eugenio Marulanda, presidente de Confederación de Cámaras de Comercio, y Magdalena Pardo, presidenta de la Cámara de Comercio Colombo-Venezolana, expresaron la necesidad de que los gobiernos tramiten por las vías diplomáticas y no acudan al micrófono ni a la prensa para ventilar las de la diferencias.
Ayer y hoy
Los desentendimientos entre ambos mandatarios no cesan desde que a fines de 2007 Uribe desautorizó públicamente la mediación que previamente le había solicitado a Chávez para que gestionara con las FARC la liberación de más de 30 secuestrados de los llamados ‘canjeables’, entre ellos soldados, policías, políticos y tres contratistas estadounidenses.
En agosto de 2009, en la cumbre de la Unasur, Chávez alertó sobre la presencia militar estadounidense en siete bases colombianas, que por entonces se negociaba y que luego se formalizó mediante un tratado. "Puede generar una guerra en Suramérica (…) nos tienen en la mira (…) Vientos de guerra comienzan a soplar", afirmó.
Posteriormente los presidentes de República Dominicana, Leonel Fernández, y de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, mediaron para buscar un acercamiento entre Colombia y Venezuela, que por ahora parece en vano.
Este fin de semana afloró, otra vez, el malestar entre los habitantes de los 2.300 kilómetros de frontera. El optimismo que alcanzó a suscitar el anunciado encuentro entre María Ángela Holguín, futura nueva canciller, y el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, se marchitó.
Frente ecuatoriano
Por el lado de la frontera sur de Colombia con Ecuador también hay tensión, aunque el presidente Rafael Correa dijo que asistiría a la posesión de Santos a lo que éste dijo “estar muy complacido”. Sin embargo, sigue su curso el proceso judicial que en la provincia ecuatoriana de Sucumbíos se entabló contra el presidente electo de Colombia y el comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla, quienes ordenaron el bombardeo a Angostura, en enero de 2008, cuando fue abatido el segundo al mando de las FARC, alias Raúl Reyes. Los hechos desembocaron en la ruptura de relaciones recientemente restablecidas.


























El embajador ecuatoriano y presidente del consejo permanente de la OEA anunció su renuncia debido a las presiones que desde su cancillería estaba siendo objeto para que no se convocara a la reunión solicitada por Colombia para pedir mayor colaboración por parte de Venezuela. Para mi es una prueba más del grado de compromiso que tiene Chavez y sus amigos del Alba con los asesinos de las Farc.
Enviar nuevo comentario