Este martes en Colombia se conmemora el Día del Periodista, pero no hay mucho que celebrar. La fecha coincide con la intempestiva clausura de la revista “Cambio".
El Día del Periodista en Colombia, el 9 de febero, recuerda la publicación, hace 218 años, de la primera edición del semanario “Papel Periódico de la Ciudad de Santa Fe”. Este año la fecha coincide, paradójicamente, con la intempestiva clausura de la revista “Cambio”, caracterizada por denuncias que han salpicado al Gobierno. Además, coincide con la audiencia judicial en la que se proferirá el fallo sobre la demanda interpuesta por representantes de poderosas familias de la región Caribe contra el escritor y periodista Alfredo Molano, por una columna publicada en 2007 en el diario El Espectador. Y por si fuera poco, se anuncian revelaciones sobre seguimientos e interceptaciones o ‘chuzadas’ de teléfonos de periodistas, por orden de organismos de inteligencia del Estado.
No más “Cambio”
El fin de semana, el cierre de la revista “Cambio” sorprendió hasta a su director Rodrigo Pardo, quien fue notificado de la decisión con el argumento de poca rentabilidad económica, aunque él cree que las motivaciones de fondo son políticas. “No fui avisado con anticipación, nos botaron y nos cerraron, pero no creo haberme equivocado”, dijo el también ex Canciller y ex director de El Espectador, en declaraciones a ese diario. “Me llegaban rumores sobre las molestias que suscitaba el periodismo de denuncia y análisis que hacíamos”, como los vínculos de Guillermo Valencia Cossio –hermano del ministro de Interior y Justicia– con la mafia, los acuerdos entre Colombia y Estados Unidos sobre las bases militares y el escándalo de Agro Ingreso Seguro, proyecto gubernamental que beneficia a grandes hacendados con préstamos no retornables, comentó Pardo.
“Cambio” surgió en la década de 1990 como filial de la española Cambio 16, y luego fue asumida por un grupo nacional con Gabriel García Márquez a la cabeza, para, finalmente, pasar a manos de la Casa Editorial El Tiempo, cuyo paquete mayoritario de acciones fue comprado por el Grupo Planeta, de España.
Caso Molano
El del cronista Alfredo Molano es un caso emblemático, pues detrás del suyo vienen otros procesos en curso contra varios periodistas. Su columna “Araújos et al” apareció el 24 de febrero de 2007 en El Espectador; para mayo le fue notificada la primera citación a un juzgado, y desde entonces se han sucedido las audiencias a la par que un movimiento de solidaridad. En un escrito a propósito del juicio que tendrá un nuevo episodio este martes en el Juzgado Cuarto Civil Municipal, de Paloquemao, en Bogotá, el poeta Juan Manuel Roca afirma que, en “otro medio diferente a la Colombia feudataria y excluyente”, la discrepancia de opiniones daría paso a un debate sobre ética y política “en vez de sintonizar con una búsqueda del acallamiento del opositor, con algo que una vez instaurado podría dar paso a la censura o, al menos, al amedrentamiento periodístico”.
En conversación con Radio Nederland, Molano afirma que su caso se inscribe en un itinerario siniestro de silenciamiento físico de los periodistas en Colombia. “Pasamos del crimen, del asesinato, a la limitación y la autocensura, y luego a llevar a los periodistas a los tribunales; me parece que ahí hay una concatenación interna, sólida y peligrosa”, advierte.
De acuerdo con un informe de la Fundación para Libertad de Prensa, FLIP, el año pasado en Colombia se registraron 157 violaciones a la libertad de prensa que dejaron 258 víctimas, 78 más que en 2008. Los casos más recurrentes fueron las amenazas (74), seguidos por el trato inhumano y degradante (30), la obstrucción al trabajo periodístico (42), exilio (4), arresto ilegal (2), secuestro (3) y asesinato por razones del oficio (1).
Lo que está en juego
Radio Nederland.-Usted ha dicho que ese fallo podría significar la vigencia o el estrechamiento de la libertad de expresión en Colombia. ¿Por qué?
Alfredo Molano.- Pienso que cualquiera sea el sentido del fallo, va a sentar un precedente para salvaguardar el principio de libertad de opinión o para limitarlo. Hay fuerzas oscuras, como llamaba algún ministro hace unos años, que están detrás de la justicia buscando llevar a periodistas a los tribunales con miras a limitar, por jurisprudencia, ese principio de libertad de expresión.
RN.- ¿Qué otros hechos convergen en este clima que usted llama restrictivo de la libertad de expresión?
AM.- En los últimos dos años por lo menos media docena de periodistas importantes –Daniel Samper, Daniel Coronell, Hollman Morris, Claudia López, entre otros– han sido objeto de tutela por personas o entidades que se han sentido perjudicadas o aludidas. Esos juicios todavía no se han desarrollado, están en proceso; creo que el más adelantado es el mío. Además, hay otros hechos como la clausura definitiva de la revista Cambio, revista que nació en Cambio 16, el diario español, y luego fue impulsada por demócratas colombianos como Gabriel García Márquez, Patricia Lara, María Jimena Duzán; luego la Casa Editorial El Tiempo, del Grupo Planeta, la compró y la acaba de clausurar.
Es necesario decir que varias muy importantes denuncias contra el régimen nacieron en la revista “Cambio”. Por ejemplo, sobre los ‘falsos positivos’ (ejecuciones extrajudiciales de jóvenes a manos del Ejército para presentarlos como guerrilleros), el Agro Ingreso Seguro, los textos de los acuerdos de las bases norteamericanas en Colombia, para decir sólo los más notorios. Todo eso condujo, seguramente, a crear un clima contra la revista que terminó en la cancelación.
RN.- Describe un clima restrictivo frente a la expresión tanto periodística como de opinión en el país, ¿Qué garantías o qué asideros jurídicos tienen los profesionales del periodismo y, en general, quienes quieren expresar sus posiciones en este momento en el país?
AM.- Permítame hacerle una rapidísima mirada histórica. Colombia tiene una tradición de persecución a los periodistas, larga y dolorosa. Fuimos, durante mucho tiempo, el país en el que más periodistas eran asesinados, luego de esa cadena de asesinatos, muy luctuosa y terrible para todos nosotros, se impuso un modo de autocensura: la gente, los periodistas, tenían miedo de hablar algunas cosas y eso fue prolongado, simplemente por la exclusión de los periodistas de los medios; las empresas decían éste no me sirve por cualquier motivo y los periodistas teníamos que automutilarnos. No lo digo en el caso de El Espectador, donde trabajo, que nunca me ha quitado una coma ni me ha exigido una determinada línea fuera de lo que es la línea editorial.
Estamos en una situación difícil. Hoy día los periodistas de oposición son señalados inmediatamente como detractores del régimen, cuando no como colaboradores del terrorismo y una vez que eso sucede en Colombia usted tiene, como se dice aquí, ‘una lápida en el cuello’ porque ya cualquier tiro puede caerle a una persona. Eso sucede, puede llegar a suceder y puede ser sumamente grave para la democracia colombiana.
RN.- Se manifiesta simultáneamente un apoyo generalizado de los medios de comunicación al Gobierno.
AM.- Sucede que el estado es el propietario de licencias de radiodifusión y de televisión. Justamente hoy día está en puja por un nuevo canal de televisión, el llamado Tercer Canal, y uno de los que está detrás de esa concesión es el Grupo Planeta, español, y El Tiempo, que es propiedad del Grupo, lo que puede explicar un poco la clausura de Cambio, en la medida que era una revista de investigaciones objetivas que denunciaban comportamientos delictivos de funcionarios del régimen. El Grupo Planeta está invirtiendo gran cantidad de capital en Colombia y en América del Sur, en general, y está detrás del dominio de un conjunto de medios de comunicación.
RN.- ¿Están amparados gremialmente los periodistas, hay un movimiento que defienda la libertad de expresión en el país?
AM.- Fíjese que la mayoría de las defensas hoy provienen de organizaciones internacionales, bien sea de Naciones Unidas, bien sea de federaciones y grupos de defensa de la libertad de prensa del Estado de Nueva York o de Europa. Si bien existe la Sociedad Interamericana de Prensa, no se refiere nunca a Colombia, pues considera que aquí hay plenas garantías y eso es explicable porque el presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa es justamente uno de los Santos, hermano de Juan Manuel Santos, candidato a la Presidencia, y hermano de Pacho Santos, Vicepresidente, y, por lo tanto, muy vinculados a la Casa Editorial El Tiempo.
RN.- Es decir que la comunidad internacional, que tiene puesto el ojo en el país por muchos otros aspectos, es la que también hace veeduría de la libertad de expresión.
AM.- Así es exactamente. Inclusive tribunales como la Corte Interamericana de Defensa de los Derechos Humanos vela por las garantías y el derecho que la Constitución nos confiere. Pero aquí hay muchas maneras de enredar las cosas para que aparezcan legalmente como factibles, pero además son brutamente represivas. Colombia es un país de leyes formales, de democracia formal y de violencia informal.





























en colombia,,si hay persecucion a el periodismo..pero hay que anotar que de todos los lados ,se ataca al periodista..pero a cual periodista..??' ese es el quid de la cuestion..lastimosamente..la vocacion del periodista hoy en dia es un aspecto de hacer carreras a personas..mucho de los periodistas son prostitutas pertenecientes a un clientelismo..en una epoca,,muchos periodistas estaban alabando al narcotrafico..por haber dividendos y era una costumbre social el de pertenecer a un grupo de algun patron..otros como siempre ocurrio desde la independencia..unos estaban bajo el patron del cacique politico.liberal o conservador.otros .con ideas de o grupos politicos,diferentes.,y aquellos que no bueno estaban en la izquierda,,eran los idealistas del cambio.otros estaban en un centro... ni izquierda ni derecha,,esos eran los adalides de un cambio estructural educativo...denunciaban pero no le atendian por no tener un grupo que le apoyara o de pronto los sacara del lio..entonces en colombia muchos aprendieron la leccion,,hay que estar donde pinta el futuro..y se plegaron a un periodismo de chisme informativo amarillista..peo se perdio la caballerosidad del periodista..se llego la vulgaridad informativa tanto en periodicos como en la radio,,donde la cultura es nauseabunda,,por el corte grosero y soez de alguno locutores de radio,los titulares se convirtiero en titulo de pasquin,,! lo mataron de tres pepazos.! ".caminaba y lo dejaron sangrante en la acera. por una venganza " etcetera...entonces si se regresa a una estrucutra educativa y las licencias se dan a quiene ganen unos examenes segun pautas culturales..que aprendan cultura genral..lexicografia..gramatica.modulacion,,cadencia de la voz,,caja de resonancias de escritura,,redaccion,,historia..geografia,,filosofia..politica internacional y local..lenguaje..sobre identidad,,se acabarian estos periodistas que por mediocres escriben o hablan dejando enemigos,dejando huellas malas de su profesionalismo,,,en mi caso no estoy haciendo eco a el articulo de molano a quien respeto y admiro por su honestidad y profesionalismo..solo quise dejar una opinion...propia. de el porque en colombia se asesina a nuestros periodistas y no se es solidario con quellos que si tienen vocacion de servicio y una honestidad clara,,el periodista no esta solo para informar,ni recrear,sino para dejar huellas culturales en su informacion..
oscar henry ocampo vazquez,,periodista profesional con carnet del ministerio de comunicaciones numero 1069 de septiembre de 1977..
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