El secuestro de la candidata a la presidencia, Ingrid Betancourt, atribuido a un comando del Frente 15 de las FARC, aumenta la inestabilidad en la región que hasta el miércoles 20 fue sede de los diálogos de paz entre el gobierno de Andrés Pastrana y el grupo insurgente, y pone en entredicho las garantías para los comicios de marzo y mayo.
betancourtLa candidata por el Movimiento Colombia Nueva a los comicios de mayo fue secuestrada la tarde del sábado, cuando viajaba por carretera desde Florencia, capital del departamento del Caquetá, a San Vicente del Caguán, cuyo alcalde pertenece a su grupo político.
"Una tiene que estar con su gente en las buenas y en las malas" había dicho la candidata, optando por el viaje para encontrarse con sus electores a pesar de las reiteradas advertencias sobre los riesgos de su desplazamiento a San Vicente.
A este municipio, por la mañana, había entrado el ejército con unos mil hombres en su primera acción de recuperación de los cascos urbanos - cinco en total - dentro del área de 42.000 kilómetros cuadrados que habían abandonado el 14 de octubre de 1998 ante la inminencia de las conversaciones de paz.
Hacia el mediodía, en un aparatoso operativo de seguridad, el presidente Pastrana fue recibido en San Vicente por el alto mando militar y algunos oficiales uniformados del ejército estadounidense, cuya presencia, explicada como de "acompañamiento" por los militares colombianos, empieza a suscitar polémica.
"Vamos a derrotar a los terroristas", "El Ejército nacional nunca ha sido un obstáculo para la paz", decían los carteles colocados a lo largo de la vía que conduce de la cancha de fútbol - donde aterrizaron los helicópteros Black Haw con la comitiva presidencia l- al parque principal de San Vicente.
Allí, en medio de una multitud expectante por ver en persona al presidente, un hombre que ofrecía almojábanas y pan de achira, productos típicos de la región, dijo que en los últimos días la vida cambió "ciento por ciento" en la zona. "Ahora nos sentimos con el gobierno, con el que necesitamos actualmente" y aunque comentó que los tres años de convivencia con las FARC en la zona de distensión "no nos intranquilizaba, tampoco nos sentíamos completos". Este sanvicentuno refleja un sentimiento frecuente entre sus paisanos: "Todos no somos guerrilleros como nos han confundido. Los que somos del pueblo somos del pueblo, los que somos ciudadanos somos ciudadanos".
San Vicente del Caguán, el sábado, como Vista Hermosa y Mesetas el domingo, fueron copados por fuerzas del ejército de la VII Brigada que desplegó por tierra y aire un contingente de cinco mil hombres. "Esto es nuevo. Todos estos helicópteros que pasan, antes no se veían", comentó un muchacho de 16 años que anhela que la situación se normalice y expresa temor por la anunciada llegada de los paramilitares. El joven dijo que "no siente pesar " por el fin de las conversaciones de paz, "sino temor por lo que pueda pasar ahora. Miedo a que de pronto vengan los paramilitares. Ese es el temor de muchos por acá", dijo a Radio Nederland.
La llegada de los "paras" es temida particularmente por los comerciantes que presienten que tomarán represalias contra ellos, por haber vendido mercancías a la guerrilla durante los tres años y medio que estuvo en el pueblo.
"Soldados, sin tregua, contra los terroristas enemigos de Colombia", rezaba otra pancarta desplegada en el Batallón Cazadores, donde Pastrana pronunció una "oración a la patria" y recibió honores militares de los soldados a quienes el Comandante del Ejército, General Jorge Mora, dijo: "Por fin estamos aquí (...), de aquí nunca volveremos a salir".
Pero las FARC tampoco parecen estar dispuestas a abandonar la zona. Los controles guerrilleros son frecuentes. De hecho, en uno de ellos fue secuestrada la candidata Betancourt, a quien la guerrilla pretendería canjear por presos políticos de su organización, de acuerdo con un comunicado cuya autenticidad está por verificarse.





























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