Parece como si el fantasma de Raúl Reyes siguiera deambulando en la frontera sur de Colombia con Ecuador. Un año después de su muerte en un bombardeo a la provincia de Sucumbíos, ordenado desde el ministerio de Defensa en Bogotá, la tesis de la ‘legítima defensa' que entonces cobijó la operación en territorio extranjero contra el segundo hombre de la guerrilla de las FARC, vuelve a erizar las relaciones con Quito y Caracas.
Escuche la entrevista a Germán Puentes*.
El domingo primero de marzo el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, en declaraciones al diario El Tiempo, el de mayor circulación, y del cual fue directivo y es accionista, afirmó que "golpear a terroristas que sistemáticamente están atentando contra la población de un país, así éstos no se encuentren dentro de su territorio, es un acto de legítima defensa". Esa doctrina es "cada vez más aceptada por la comunidad y el derecho internacional", añadió.
Santos dijo que con la operación en la que además de Reyes murieron 24 personas, entre ellas cuatro mexicanos y un ecuatoriano, se puso fin al mito de la invulnerabilidad de la cúpula guerrillera y se recabó valiosa información -en los archivos de tres computadores- sobre la red de nexos de la organización armada.
El temporal
El lunes, la primera y airada reacción provino de Quito. "Señor Santos, no se meta con Ecuador, no cometa ese terrible error (...) empiece persiguiendo terroristas y narcotraficantes por su casa", le advirtió el presidente Rafael Correa. Luego, en conferencia de prensa, Javier Ponce, ministro ecuatoriano de Defensa, dijo que Santos hizo las declaraciones "suelto de huesos".
El martes, la Cancillería venezolana emitió una nota de prensa señalando que actitudes como las del ministro Santos "amenazan la estabilidad y la soberanía" en los países de América Latina. El miércoles, su homólogo interino y vicepresidente de Venezuela, Ramón Carrizález, lo llamó "personaje siniestro" y de "infinita arrogancia".
Internamente, el ex presidente Ernesto Samper (1994/98) pidió precipitar la salida de Santos, anunciada para mayo a fin de no inhabilitarse como candidato a los comicios presidenciales de 2010, y Rafael Pardo, ex ministro de Defensa, que en su momento apoyó la operación contra Reyes, dijo que hoy revivir la crisis es un exabrupto.
Sacando las castañas
Tras conversaciones del presidente Uribe con Santos y el Canciller Jaime Bermúdez, la Casa de Nariño emitió un comunicado en el que se afirma que el ministro de Defensa "en ningún momento ha pretendido con sus declaraciones crear molestias" y que el gobierno "reitera la voluntad de mantener y construir buenas relaciones con los países vecinos y hermanos". Aunque no se refiere puntualmente a Ecuador, sí lo hace con respecto a Venezuela, país con el que dice, tiene el "mayor interés en desarrollar la agenda constructiva definida por el presidente" Hugo Chávez.
Antecedentes
Aunque Colombia, bajo el primer periodo de Uribe (2002/06) dio un viraje en su tradicional posición a favor del principio de no intervención cuando apoyó la invasión de Estados Unidos a Irak, bajo la premisa de la ‘guerra preventiva', siendo el único gobierno suramericano que lo hizo, la incursión militar a Ecuador alineó abiertamente al país del lado de la ‘legítima defensa'.
Ayer, cuando el presidente llamó al orden a su ministro, pero sin desautorizarlo, se recordó que el 7 de marzo del año pasado, con ocasión de la cumbre del Grupo de Río que conjuró relativamente la crisis con Ecuador, Uribe dijo: "Se viola la soberanía cuando hay una incursión al territorio", pero también "hay violación de soberanía cuando desde el otro país, reiteradamente, un grupo terrorista dispara contra los ciudadanos del país vecino."
Punto de giro
Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas en Nueva York, Colombia hizo un punto de giro en su política internacional, tradicionalmente identificada con la búsqueda de salidas institucionales y pacíficas, dijo a Radio Nederland Germán Puentes, profesor de ciencia política y gobierno de la Universidad del Rosario de Bogotá. El principio de legítima defensa, aceptado por la comunidad internacional, se podría contraponer al de la no injerencia en territorios ajenos, igualmente reconocido y aceptado, afirmó.
Radio Nederland: ¿Históricamente qué tanto a favor de uno u otro de estos principios ha estado Colombia?
Germán Puentes: La posición de Colombia varió significativamente después de los atentados del 11 de septiembre, ocasión en la que el presidente (George W) Bush solicita la posibilidad para intervenir en territorios en los que él considera que estarían los enemigos. Ante la negativa de las Naciones Unidas de darle carta blanca, él toma acciones de hecho. Y en esa posición en la que no fue acompañado por la mayoría de la comunidad internacional, Colombia toma partido y apoya la decisión de Bush. Si uno mira la historia de Colombia ahí hubo, efectivamente, una ruptura de la tradición de Colombia, que era la de que todos los problemas debían resolverse por la vía institucional.
RN: A lo largo de la administración del Presidente Uribe ha sido una tesis recurrente, ¿o solamente empezó a esgrimirse a raíz de los bombardeos del Ejército colombiano a los campamentos de las FARC en territorio ecuatoriano?
GP: Colombia ha sido una nación de paz, nosotros no hemos tenido grandes conflictos internacionales con los vecinos y, más bien, son manifestaciones esporádicas, una con ocasión a la idea esgrimida por Bush y otra, a raíz del evento que se sucedió para combatir a la gran guerrilla en cabeza de Reyes. Ahora, como consecuencia del primer año de la muerte de Reyes, el tema sale a flote otra vez en boca del ministro de Defensa, pero no porque Colombia esté permanentemente defendiendo esa tesis.
RN: ¿Se exacerbará la animosidad regional con Colombia, se entorpecerían los avances para recomponer las relaciones con Caracas y Quito?
GP: Aparentemente sí, pero hay que tener en cuenta el llamado que ha hecho el Presidente de la República en el sentido de que todo lo internacional debe dejarse en cabeza de la Cancillería y de él. Las relaciones entre Bogotá y Caracas han sido bastante amigables y sin animosidad, más bien ventilando temas de relación comercial y dentro del mutuo respeto. En el caso de Ecuador, el presidente (Rafael) Correa ha manifestado su clara voluntad de estar dispuesto a negociar esa especie de guerra fría para que cesen las cosas y darle un rumbo distintos a las relaciones.
RN: ¿Cree que este último incidente ameritaría que se tratara en organismos como la OEA o en instancias como el Grupo de Río o la recientemente creada Unasur?
GP: Sería prematuro y aventurado decir que este rifi rafe requiere la convocatoria tanto de Unasur como el Grupo de Río. No creo que esto pueda trascender después de que el Presidente Uribe dice "déjenos, señor ministro de Defensa, al Canciller y a mí manejar estos asuntos". Eso ha sido refrescante y ha bajado la temperatura.
Los réditos
La actual sería la quinta rectificación pública que Uribe le hace a Santos por zafarse de lengua sobre temas de relaciones internacionales. Y aunque hay quienes tachan de incongruencia la contradicción pública que sostienen, otros afirman que se trata de diversos parlamentos de un mismo libreto con buenos efectos en la galería. De hecho, tanto Uribe como Santos mantienen altos índices de aceptación entre la opinión: la más reciente encuesta de la firma Gallup, sobre reconocimiento y prestigio de personajes, marcó 69% y 57% a favor del mandatario y del ministro, respectivamente.
*Germán Puentes es profesor de ciencia política y gobierno de la Universidad del Rosario de Bogotá.





























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