Con reacomodos en sus respectivas estrategias de campaña y afianzando o desechando acuerdos con otros sectores políticos, Juan Manuel Santos, del oficialista Partido de Unidad Nacional, y Antanas Mockus, del independiente Partido Verde, se enfilan hacia la segunda vuelta presidencial del 20 de junio.
La holgada ventaja de Santos, que en la primera vuelta sacó más de 3,6 millones de votos que Mockus, hace que pocos pongan en duda un triunfo de la divisa del continuismo que prolongaría, con algunos ajustes, las dos administraciones consecutivas de Álvaro Uribe.
Modificar la tendencia dependerá de la franja abstencionista que en los comicios del 30 de mayo significó más de la mitad de los 29,9 millones de votantes potenciales; hacia allá se enfocan las baterías de Mockus y su llamada ‘ola verde’, que entre las legislativas de marzo y la primera vuelta pasó de 1,8 millones a 3,1 millones de sufragios.
Estrategias
La campaña de Santos refuerza mensajes con acento regional y la asociación del candidato con el Gobierno y el Presidente Uribe; suma adhesiones de diversas corrientes y sectores, desde la institucional del Partido Conservador, hasta la de las bancadas parlamentarias del Partido Liberal. Y no sólo se trata de poderes seculares. El fin de semana, un grupo de iglesias cristianas publicó un manifiesto en el que pide “apoyar con su voto, el de su familia, amigos y hermanos en la fe, al Dr. Juan Manuel Santos”. Llama a orar por la conversión de Mockus y su equipo, e insinúa que el Partido Verde auspicia las que llama “aberrantes costumbres” del aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo.
El eje publicitario de Santos es la oferta de trabajo, apelando a los desempleados, que bordean el 12%, y los trabajadores informales, que son el 60% de la población económicamente activa.
En cuanto a la Campaña Verde, tomó distancia del izquierdista Polo Democrático Alternativo y rechazó un acuerdo programático que propuso el ex candidato Gustavo Petro (1,3 millones de votos en la primera vuelta). En consecuencia, el Polo llamó a abstenerse para los comicios del 20 de junio, pues, según dijo su presidenta, Clara López, es “un imposible ético” respaldar a un candidato y un partido “que prefiere el continuismo del actual gobierno”.
A sabiendas de que su principal potencial electoral está en los votantes de primera vez, los seguidores de Mockus impulsan por redes sociales como Facebook la campaña “adopte dos abstencionistas". En radio y televisión, los mensajes propagandísticos llaman a derrotar la corrupción.
Astros a favor
“No se necesita ser astrólogo” para prever el triunfo de Santos, dice Mauricio Puerta, autor del horóscopo de la edición dominical del influyente diario El Tiempo, del que la familia Santos fuera propietaria y ahora es accionista. Él cobra un viejo pronóstico en el sentido de que “Marte, la deidad de las maquinarias de guerra, estando en Leo, el signo de Santos, le daría el triunfo en la batalla electoral”, y hace augurios: “Ahora, entra en Júpiter el dios del Olimpo, para llevarlo hasta la cima.”
Pero no sólo es cosa de arúspices. Según la más reciente encuesta de la firma Centro Nacional de Consultoría, el candidato oficialista contaría con el apoyo de votantes de todas las corrientes políticas, incluido el Partido Verde. Sobre una base de dos mil entrevistados, para la segunda vuelta, la votación por Santos provendría, en orden descendente, de los partidos Unidad Nacional (36,4%); Liberal (16,4%); Conservador (15,3%) Verde (6,6%); Polo Democrático (5,5%); y Cambio Radical (3,3%). De acuerdo con el mismo sondeo de opinión, si en la segunda vuelta votaran 14 millones de personas, 8,5 millones lo harían por Santos (61,4%) y 4,7 por Mockus (29,8%).
De ahí que el ex ministro de Hacienda, Rudolf Homes, escribiera: “el escenario de un enfrentamiento entre este Goliat oficial y el David retador se prevé como el final feliz de un capítulo en el que el establecimiento y la clase política se impondrán sobre los que se atrevieron a desafiarlos y desbaratarán de una vez por todas sus ilusiones.”
Animosidad
La contienda se da en un clima de animosidad en la que el Ejecutivo aporta sus ingredientes y lanza mensajes subliminales y más o menos directos como el de la necesidad de un acuerdo nacional, por el que propende Santos. Además, con su estilo efectista y habitual beligerancia frente al poder Judicial, el Presidente Álvaro Uribe arremetió esta semana contra una jueza de Garantías que ordenó la detención de Mario Aranguren, ex director de la Unidad de Análisis Financiero del Ministerio de Hacienda, a quien se le señala de ordenar rastrear, sin orden judicial, bienes y finanzas de magistrados, periodistas y opositores del gobierno; la indagación hace parte de una investigación al Departamento Administrativo de Seguridad DAS (policía de inteligencia, adscrita a la Presidencia de la República) ¡Qué tristeza, que injusticia!, se lamentó el mandatario en una emisora de radio.
La puja por la segunda vuelta involucra también al sector castrense. Una carta de un grupo de generales en retiro interpela a los aspirantes a la presidencia, a propósito de miles de soldados y oficiales involucrados en procesos de la justicia ordinaria, por casos como los ‘falsos positivos’, ejecuciones extrajudiciales de civiles disfrazados de guerrilleros. “Queremos que los candidatos Santos y Mockus les cuenten a los colombianos si van a seguir metiendo a la cárcel a los militares por cumplir con su deber, o si se va a aplicar la Constitución”, preguntan.





























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