Hace exactamente cinco años, la Corte Penal Internacional, CPI, declaró ilegal el muro que estaba levantando Israel en torno a Cisjordania.
La Corte llamó al inmediato derribo de la barrera de separación, pero Israel siguió adelante con su construcción, justificándola con el eslogan: “la seguridad por encima de todo”.
Hoy la población israelí apoya de manera masiva la presencia del muro. Especialmente en Jerusalén, muchos israelíes aseguran que la barrera ha sido eficaz contra los ataques palestinos. Desde su construcción no ha habido atentados suicidas palestinos de importancia en Cisjordania.
La cuestón de la eficacia
La pregunta es hasta qué punto esta calma se debe al muro, que sólo cubre un 60 por ciento de los 750 kilómetros del plan original. En el sur de Cisjordania sigue siendo tarea sencilla entrar a territorio israelí sin ser advertido.
Jonathan Fine, analista del Instituto de Antiterrorismo en Herzliya, dice que “el terrorismo suicida sólo se puede neutralizar con buena información, puntos de control y, como última medida, el muro de división”.
Fine reconoce que el sur de Cisjordania no está todavía sellado, pero en su opinión esto carece de importancia. “La gran mayoría de los terroristas suicidas provienen de ciudades como Nablus y Jenin” dice el analista, “ubicadas en el norte de Cisjordania. Los puntos de control hacen que para ellos el sur de Cisjordania sea inaccesible”.
Jonathan Fine agrega que si el muro ha robado tierras a los palestinos, ellos mismos son los responsables: “Si no hubieran enviado terroristas suicidas a Israel, el muro no habría sido necesario”, asegura el analista.
Consecuencias para los palestinos
El hecho es que sólo el 14 por ciento del trazado del muro respeta las fronteras internacionales reconocidas internacionalmente antes de la guerra de 1967. En muchos puntos la barrera penetra varios kilómetros en los territorios palestinos. Un estricto y burocratizado sistema de permisos hace que la mayoría de los palestinos, unas 700 mil personas, no tenga acceso a las áreas más allá del muro. Esto ha afectado sus relaciones familiares, dejando a campesinos separados de sus campos de faena, así como a muchos niños desconectados de sus escuelas.
Una vez completo, el muro hará que unos 125 mil palestinos queden encerrados por tres costados y cerca de 35.000 se verán completamente rodeados por la enorme barrera de hormigón. Un empleado palestino de una gasolinera en Jerusalén Oriental dice: “Israel está creando guetos”. Su lugar de trabajo está junto al muro que separa a Jerusalén de Cisjordania. Desde el levantamiento de la barrera ha perdido dos tercios de sus ingresos.
Todos los muros caen
La sentencia de la Corte Penal Internacional provoca más bien indiferencia entre los palestinos. Saben que no ha causado efecto alguno. A pesar de ello, el vocero de la organización de ayuda humanitaria Oxfam, Michael Bailey, cree que la sentencia de la CPI es de importancia, porque ha negado legitimidad internacional al muro levantado por los israelíes.
Tanto Bailey como el analista Jonathan Fine están convencidos de que el muro no tendrá larga vida. “Puede ser derribado con la misma velocidad que está siendo construido”, dice Fine. “La historia nos muestra que se han levantado muchos muros de separación, pero todos terminan por caer. Apenas haya un acuerdo de paz entre palestinos e israelíes, este muro dejará de cumplir su función”, asegura Jonathan Fine.





























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