Los empresarios de la venta del cáñamo y el alcalde de la ciudad de Maastricht, Gerd Leers, están en desacuerdo con el cierre de los ‘coffeeshops' en dos ciudades fronterizas en Holanda. Ambos temen que con ello se aumentará el comercio ilegal.
Los empresarios de la venta del cáñamo y el alcalde de la ciudad de Maastricht, Gerd Leers, están en desacuerdo con el cierre de los "coffeeshops", establecimientos donde se permite vender droga blanda - en dos ciudades fronterizas en Holanda. Ellos temen que como consecuencia del cierre, aumentará el número de traficantes ambulantes de la droga blanda. Los alcaldes de Bergen op Zoom y Roosendaal quieren poner fin a la política de tolerancia de estas sustancias y pretenden cerrar todos los ‘coffeeshops' en sus municipios, ocho en total, con la aprobación del Gabinete holandés.
El alcalde de Bergen op Zoom, Han Polman, señala que cada semana 25.000 turistas llegan a su ciudad para comprar droga blanda en los ‘coffeeshops'. Ese hecho no sólo causa trastornos, sino que guarda "relación con la ilegalidad y la criminalidad", señala el alcalde. Los habitantes le piden seguridad en la ciudad, y el alcalde se ve obligado a cerrar los coffeeshops.
Bergen op Zoom y Roosendaal son los primeros municipios holandeses que rompen con la política de tolerancia de la droga blanda, cuyo objetivo es marcar una diferencia entre la droga blanda y la droga dura. Ninguno de los dos alcaldes se opone, por principio, a la venta del cáñamo, sino a las molestias que causan la venta y el consumo.
Por esa razón, el ministro holandés de Justicia, Ernst Hirsch Ballin, apoya la decisión de los alcaldes. Los municipios pueden, a nivel local, juzgar lo que es necesario para reducir los problemas.
Desde hace años, los municipios en el sur del país sufren las consecuencias de un flujo masivo de turistas que llegan con el único objetivo de comprar droga blanda. Anualmente, un millón 300 mil consumidores y traficantes de la droga, provenientes de Alemania, Francia y Bélgica, cruzan la frontera holandesa para comprar cáñamo en los ‘coffeeshops' holandeses. Estos así llamados "turistas de la droga" causan muchas molestias, según los alcaldes de Bergen op Zoom en Roosendaal, por su comportamiento "asocial y peligroso" en la carretera, porque dejan mal aparcados los coches y porque orinan en la calle.
Para combatir problemas idénticos, el alcalde de la ciudad sureña de Maastricht, Gerd Leers, pretende trasladar todos los ‘coffeeshops' en su municipio a los pasos fronterizos con Alemania, Bélgica y Francia. Leers no considera sensato que los municipios cierren por separado sus ‘coffeeshops' sin deliberar con los demás municipios de la vecindad.
A su juicio, sencillamente se traslada el problema de una ciudad a otra, y, aún más grave, el problema pasa a la ilegalidad. Por su parte, la medida favorece a los traficantes ambulantes de drogas, porque adquieren una mayor clientela, pues, la demanda no disminuirá y la gente buscará otros caminos para conseguir droga blanda.
El alcalde de Maastricht pide al ministro Hirsch Ballin que se reúna con los municipios fronterizos para prevenir que éstos se conviertan en víctima de la diferencia de la política de droga entre los distintos países europeos. En relación a las enormes diferencias en el ámbito europeo, Leers opina que lo más importante es que en Holanda tome una decisión clara, que se decida qué hacer: seguir con la política de tolerancia o terminarla.





























Enviar nuevo comentario