Más de 190 países reunidos en Cancún aprobaron un paquete de medidas contra el cambio climático que las organizaciones defensoras del medio ambiente califican como acuerdo de mínimos.
La clausura de la 16 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP16) estaba planeada para las seis de la tarde del viernes 10 de diciembre, pero fue hasta las tres de la mañana del sábado en que Patricia Espinosa, canciller mexicana y presidenta de la COP, leyó los Acuerdos de Cancún. A las 3:30 de la mañana, llegó el presidente de México, Felipe Calderón, para dar un discurso de despedida a la cumbre climática e inmediatamente se reanudaron las negociaciones.Felipe Calderón dijo: “Si no empezamos a actuar ahora, si no hacemos a un lado las excusas, los pretextos y los argumentos que nos impiden actuar con determinación, esto nos dañará a todos y condenará a algunos países, en especial a las naciones insulares, a su desaparición”.
Los maratónicos trabajos terminaron a las seis de la mañana del sábado 11 de diciembre.
Los Acuerdos de Cancún
Los Acuerdos de Cancún son el fruto de dos semanas de encuentros bilaterales, mesas de trabajo, cabildeos, y negociaciones de los 194 países participantes.
Se acordó:
- Dos grados centígrados es el tope máximo al que se permitirá que aumente la temperatura del planeta.
- Se creó un Fondo Verde para que los países subdesarrollados reciban a partir del 2020, cien mil millones de dólares para combatir el cambio climático y el Banco Mundial administrará esos dineros.
- Se acordó una reducción voluntaria de emisiones de dióxido de carbono
- Se crearon varios esquemas de apoyo en favor de los países en desarrollo para que puedan financiar el enorme gasto de utilizar energías no contaminantes.
- Se adoptaron mecanismos para reducir las emisiones por deforestación y degradación de suelos con recursos directos a comunidades forestales e indígenas.
- Se anclaron las promesas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero plasmadas en el Acuerdo de Copenhague.
- Se acordó un mecanismo de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación plus en los bosques de los países en desarrollo.
- El Protocolo de Kyoto quedó en veremos.
El disenso de Bolivia
Bolivia dejó muy clara su inconformidad con que los Acuerdos de Cancún se hayan aprobado por mayoría y no por consenso. Pablo Solón, embajador de Bolivia en Naciones Unidas, dijo: “No podemos romper las reglas establecidas aquí y en el Protocolo de Kyoto. La regla es el consenso”.
La delegación boliviana también reclamó a la plenaria que se pospusiera sin fecha límite la discusión sobre el futuro del Protocolo de Kyoto, pues éste vence en el 2012 y Estados Unidos, Japón, Rusia, Canadá, Australia y China rehúsan comprometerse por un segundo periodo. La importancia del PK es que en él si hay compromisos vinculantes para la reducción de gases de efecto invernadero.
Bolivia se quedó sola al final de la cumbre como una Casandra ecológica. Parafraseando a Luis Hernández Navarro, se le quiere responsabilizar de no aceptar lo inaceptable.
Según la delegación boliviana el texto no garantiza un segundo periodo del Protocolo de Kyoto y el listado no son compromisos como los establecidos en el PK. “El concretar metas bajo los parámetros del Acuerdo de Copenhague representa la reducción de emisiones de entre 13 y 17% en base a los datos de 1990 lo cual implica un incremento de cuatro grados de la temperatura del planeta”, acusaron los delegados andinos.
El meollo del asunto es que las grandes potencias industrializadas no quieren bajar sus formas, parámetros de producción y consumo aunque éstas sean altamente contaminantes. La propuesta de comprar bonos de carbono muestra que la reducción de la temperatura del planeta no es asunto de mercado. El clima no es una mercancía.
No hay otra salida: si los países no reducen por lo menos a la mitad sus emisiones contaminantes, el planeta está condenado.
Tosi Mpanu presidente del Grupo África dijo a la prensa: “Por culpa del cambio climático entre 75 y 100 millones de personas en África, padecerán sequías y la producción agrícola caerá produciendo hambrunas”.
Los potencias industriales, al parecer, fueron a Cancún a defender los intereses de las grandes empresas extractoras de carbón, petróleo y generadoras de electricidad a partir de combustibles fósiles.
El escritor brasileño Leonardo Boff dijo a La Jornada: “Los que están reunidos en el Moon Palace solo piensan en la economía, no en la madre tierra a la que consideran un baúl lleno de recursos del que se pueden sacar muchas cosas. No quieren aceptar que las sequías, las inundaciones, las temperaturas extremas son muestra de que la tierra está enferma”.
Por esto las organizaciones no gubernamentales reunidas en el Diálogo Climático Espacio Mexicano (Esmex) exigieron que los gobiernos se comprometan a reducir de forma obligatoria en un 50% las emisiones de gases con efecto invernadero para que la temperatura del planeta no aumente más de dos grados centígrados.
En los Acuerdos de Cochabamba, el tope máximo de aumento de temperatura es de un grado centígrado.
Washington, Pekín y Tokio trabaron los trabajos
Del primer día de la cumbre al último, Japón, China y Estados Unidos se negaron a firmar cualquier pacto vinculante.
Los dos contaminadores más grandes del planeta, Estados Unidos y China se negaron a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. También se negaron a suscribir cualquier acuerdo vinculante. Lo más que llegaron a ofrecer fueron “reducciones voluntarias”. Tal postura contrastó con la de la Unión Europea que siempre mostró su disposición a un segundo periodo del Protocolo de Kyoto.
Las diversas organizaciones no gubernamentales y ecológicas señalaron que en Cancún no se adoptaron medidas concretas. Los acuerdos son un paso, pero no del tamaño del problema, por ejemplo si continúa postergándose un mecanismo claro para garantizar la continuidad del Protocolo de Kyoto. Connie Hedeggard, Comisaria Europea de Acción por el Clima, reconoció que nadie sabe qué va a suceder con el PK cuya discusión quedó pendiente para la próxima COP en 2011 en Durbán, Sudafrica.
Fotógrafos golpeados, uno detenido
El último día del encuentro, hubo, como todos los días, protestas pacíficas para que los delegados tomaran decisiones a favor de la ecología. Los activistas llegaron al hotel sede Moon Palace y los guardias de seguridad de Naciones Unidas los expulsaron a la fuerza. Los fotógrafos inmediatamente captaron las imágenes y los guardias se fueron sobre ellos y les quitaron las acreditaciones.
El fotógrafo Jorge Silva, de la agencia Reuters, reclamó la devolución de sus documentos y los guardias lo golpearon, le quitaron la cámara y lo subieron a la fuerza al camión donde ya estaban cautivos los activistas. Poco después llegaron los elementos del Estado Mayor Presidencial mexicano y golpearon a los periodistas que pedían a gritos la liberación de su compañero. Silva fue entregado a la policía mexicana pero ésta no quiso hacerse cargo de él y tras una hora fue liberado.
Esta fue una despedida a la prensa muy a la mexicana.





























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