El implante de un chip similar a un marcapasos podría ser el futuro tratamiento para la artritis reumatoide.
A partir de agosto, el Centro Médico Académico (AMC) en Ámsterdam estudiará si el implante quirúrgico de un dispositivo eléctrico en el cuello del paciente, puede inhibir la inflamación de las articulaciones, un efecto secundario de la enfermedad.
“Ésta es una forma completamente nueva de tratar la artritis reumatoide”, afirma Paul Peter Tak, supervisor de la investigación y catedrático de Reumatología en el AMC.
Inflamación de las articulaciones
Aproximadamente el 1% de la población mundial padece artritis reumatoide. En Holanda, son 150.000 los afectados. La enfermedad es una condición que acompaña de por vida al paciente, y causa constantes dolores en las articulaciones. Según el profesor Tak, los síntomas se originan en la interacción entre los sistemas nervioso e inmunológico.
Pacientes de diferentes países europeos participarán en la investigación, teniendo un chip implantado en el nervio vago del cuello. Este nervio es responsable de la respiración y el ritmo cardiaco.
El profesor Tak afirma que se puede inhibir la inflamación dando diariamente estímulos eléctricos al nervio vago durante un minuto. “Esto resulta en una disminución del dolor y la inflamación, pero lo más impactante es que se frena el daño producido a las articulaciones.”
La extensión de los daños determina en última instancia si el paciente se verá recluido o no a una silla de ruedas.
Balance natural
Los investigadores holandeses están trabajando junto con una empresa norteamericana para desarrollar este chip, ya que es en Estados Unidos donde se ha realizado la mayor parte de la investigación sobre la relación entre los nervios y el sistema inmunológico. La aplicación del método para la fiebre reumática fue, sin embargo, desarrollado en Holanda.
De momento, el dispositivo ha funcionado para combatir la enfermedad en ratas y ratones con reumatismo. “Si también funciona así en pacientes humanos con artritis reumatoide, sería posible que se recupere el balance natural, que fue alterado por la enfermedad”, comenta el catedrático Tak.
Al mismo tiempo, esta técnica requiere pocos o ningún medicamento complementario.
Cauteloso optimismo
La Asociación Holandesa de la Artritis se muestra cautelosamente optimista sobre el chip. Según Ingrid Lether, que trabaja para la organización, el método tiene una gran ventaja. El implante de un dispositivo similar a un marcapasos es una técnica ya conocida, por lo que puede aplicarse con rapidez. Esto no es posible al hablar de tratamientos con nuevas medicinas, lo que requiere largos periodos de experimentación.
“Por eso, este chip podría en muy corto tiempo aplicarse clínicamente. Si de la investigación se desprende que realmente es efectivo, lo podremos utilizar en un futuro muy cercano”, concluye Lether.
Diez pacientes residentes en Ámsterdam participarán en la investigación, que llevará dos meses. El profesor Tak espera poder publicar los resultados el año próximo.




























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