El ministro chileno de Educación Felipe Bulnes anuncia un plan de cuatro puntos para intentar resolver el conflicto estudiantil, mientras los jóvenes salen nuevamente a las calles.
Sobre el endeudamiento se habla de un sistema combinado de créditos y becas. Acerca de la municipalización, se anuncia su reducción y la creación de organismos descentralizados. Para responder al problema del lucro, se crea la Superintendencia de Educación para controlar los ingresos de los establecimientos educativos. Y para la petición de educación de calidad, se propone una reforma constitucional que garantice las exigencias de calidad.
La respuesta de los profesores y de los jóvenes ha sido negativa, porque consideran que el gobierno hace algunas concesiones pero deja intocado el tema de fondo, el cambio de sistema. “No queremos ni parches ni embellecimientos de lo que existe, queremos cambios reales”.
Giorgo Jackson, dirigente de la Universidad Católica, y uno de los principales coordinadores de las protestas, dice estar consciente de que los cambios no se pueden dar de la noche a la mañana, pero que lo importante es sentar las bases sólidas de esos cambios.
Por su parte el siquiatra chileno Marco Antonio de la Parra está convencido que después de estas movilizaciones, Chile no puede seguir igual. El país quiere ser tomado en cuenta y aspira a niveles más justos de convivencia nacional.
LEA la entrevista completa en el Blog de José Zepeda

























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