El candidato derechista Sebastián Piñera, es, sin duda alguna, el favorito para proclamarse presidente de Chile en la segunda vuelta electoral, el 17 de enero próximo.
Su holgada victoria en la primera ronda es significativa e indicativa de varias cosas ¿Por qué esta situación en la que existe un gobierno exitoso y una Concertación débil? No hay respuestas fáciles, pero una de las posibles tiene que ver con el cansancio que produce en la gente un gobierno de 20 años. Gobierno que no ha podido, o no ha querido impulsar con tenacidad una renovación necesaria que reconquistara a los decaídos ánimos de sus partidarios.
Otra razón está en la figura del candidato oficialista: el ex Presidente Eduardo Frei, quien carece del carisma que sería deseable. Fue un buen mandatario pero su retórica ha ido siempre por detrás de sus capacidades administrativas. El tercer factor de desgaste lo puso la corrupción. Si bien es cierto que estadísticamente hablando Chile es un país de corrupción baja, que los delitos vinculados al hurto o sus derivaciones han sido practicados, generalmente, por delincuentes de marca menor, lo que podríamos llamar “los lanzas de la política chilena”, no es menos cierto que han causado un daño incalculable a la imagen de la Concertación, en un país orgulloso históricamente de la transparencia en la gestión pública.
Bachelet muy popular, Concertación desgastada
Lo singular es que el gobierno y principalmente la presidenta, Michelle Bachelet, dejará el cargo con una aceptación que bordea el 80% Se trata de una popularidad ganada con dos elementos centrales: acciones concretas en el ámbito social y carisma arrollador de una mujer que ha conquistado el corazón de su gente. Pero el gobierno y la presidenta son la frontera que separa a la administración de la alianza Concertación que ha gobernado por 20 años. El votante ha demostrado cansancio y deseos de cambio.
En el plebiscito de 1988 para acabar con la dictadura de Augusto Pinochet, 36% de los votantes tenía entre 18 y 29 años. Hoy, según datos oficiales, sólo 9,2% del total de inscritos en el Servicio Electoral (unos 8,2 millones) está en esa categoría. Es decir, la apatía juvenil es evidente en una tierra en que la movilización estudiantil de hace unos meses, en contra de las políticas educativas del gobierno hace inviable la crítica que habla de desapego, de indiferencia. Los jóvenes no están motivados, y la pregunta es si Piñera o Frei lograrán entusiasmarlos.
Las cifras son más elocuentes que cualquier especulación:
Sebastián Piñera obtuvo un 44% de los votos, el ex presidente Eduardo Frei 29%, el independiente de izquierda Marco Enríquez-Ominami el 20% y el comunista Jorge Arrate el 6%. El joven Enríquez-Ominami ha obtenido una votación que no puede pasar desapercibida y que le servirá, muy seguramente, para intentar una segunda candidatura dentro de cuatro años. Jorge Arrate ya ha dicho muchas veces que sus votos serán para Frei, pero Enriquez-Ominami ha declarado que no apoyará a ninguno de los dos candidatos y que su gente debe votar en conciencia. Tomar distancia a esta hora le parecerá a muchos oportunismo político cueste lo que cueste. No obstante, el candidato también dijo que, en su opinión personal, un triunfo de la derecha constituiría un enorme retroceso para el país.
Matemáticamente podría decirse que la Concertación, si mueve bien sus piezas y genera un diálogo eficaz puede aún ser gobierno. No es descartable, pero es improbable. La sensación de victoria y fracaso puede ser un elemento decisivo en la segunda vuelta electoral.
Parlamento obliga a negociar
Así están las cosas en Chile. En la jornada del domingo también se eligió parte de los diputados y senadores del congreso. La composición equilibrada en que quedan las fuerzas políticas obligará al próximo gobierno a negociaciones indispensables para poder legislar. La mayor novedad en este sentido es la aparición de parlamentarios comunistas que, por primera vez, después de la dictadura podrán sentarse en el Congreso Nacional.
Pinche aquí para ver el vídeo sobre el voto simbólico de los chilenos en Ámsterdam





























Soy de derecha, y considero que la Concertación tuvo su oportunidad de mostrar resultados, pero no lo hizo. De muestra un botón: la "ilustre" Municipalidad de Valparaíso (puerto donde nací, me crié y me eduqué) tuvo que rifar el Parque Alejo Barrios para poder pagar la luz, y ahora forma comité "tripartito" con los ejecutivos vendepatria de EPV (Empresa Portuaria de Valparaíso) y el grupo "Mamut" Plaza, para otra rifa: terrenos de borde costero (destinados por planeación para expansión portuaria) para un negocio inmobiliario. Jugoso por cierto.
No más.
La derecha tenía un buen pool de candidatos, y aunque no creo que Piñera sea el mejor de ese pool, pienso que tiene la capacidad para fortalecer nuestras instituciones estatales y municipales.
Las empresas privadas se cuidan solas.
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