Si bien el ministro chileno de Educación, Joaquín Lavín, prometió una inversión de 75 millones de dólares, poner fin al lucro en la educación, revisar el transporte gratuito para estudiantes y apresurar las obras de reconstrucción de colegios afectados por el terremoto, estudiantes secundarios y universitarios, así como el Colegio de Profesores, han convocado a un paro nacional para el 30 de junio.
Según Camilo Ballesteros, presidente del centro de Estudiantes de la Universidad de Santiago y vocero de la CONFECh, la Confederación de Estudiantes de Chile, la convocatoria obedece a que los ofrecimientos gubernamentales son insuficientes, ya que ninguna de ellas termina con la problemática más de fondo, con el endeudamiento, con el déficit estructural de la educación superior. Asimismo porque no existe claridad en la manera en que se va a organizar la mesa de trabajo, cuáles van a ser los actores, cuáles van a ser los tiempos e incluso cuáles van a ser los temas.
Educación pública vs educación privada
Camilo Ballesteros asegura que la educación es un derecho y que le corresponde al Estado asegurarla. Y ese compromiso del estado no se vislumbra con las promesas realizadas. En los últimos años se ha fomentado la educación privada dejando de lado la pública. Por esa razón se observa hoy día en Chile que la educación está regulada por el mercado y no por un compromiso estatal o las necesidades de un país.
Adhesiones
En la marcha realizada el pasado 16 de junio, sólo en Santiago participaron unos 80 mil jóvenes. El señor Ballesteros espera que el próximo jueves haya mucha mayor participación, ya que no sólo se debate la problemática de la educación sino todo el conflicto social. De hecho ya han adherido importantes sectores de la salud y de otros campos de la vida pública chilena. Con respecto a las críticas gubernamentales a los desmanes cometidos en marchas anteriores, el señor Ballesteros asegura que el propósito del movimiento estudiantil es la protesta pacífica. Lamentablemente siempre existen grupos, en muchos casos ni siquiera de estudiantes, que realizan desmanes y por ende perjudican a las grandes mayorías, porque el foco de la movilización pasa a ser los disturbios y no las demandas estudiantiles.
Todo el sector
Ya no se trata de protestas de los estudiantes universitarios sino que actualmente se encuentran movilizados los estudiantes secundarios, grupo conocido como los pingüinos, los rectores, los funcionarios y los profesores. Es muy transversal lo que está ocurriendo, no es la problemática de solo unos estudiantes, sino de comunidades escolares, universitarias, institutos profesionales que quieren trabajar por un cambio en la educación.





























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