Según el Instituto de Estudios Ciudadanos sobre la Inseguridad (ICESI), Chihuahua, es la entidad más insegura de México, e ilustra el fracaso de la estrategia del presidente Calderón.
Ya en el 2007, el doctor Edgardo Buscaglia predijo que la violencia aumentaría no solo en Chihuahua sino en todo México. En cada foro, artículo o entrevista el investigador recalca que “la violencia no va a cesar sino a empeorar. Y lo digo porque he estudiado al crimen organizado en 108 países. En todos ellos la delincuencia a gran escala apuesta por la fragmentación política del país donde opera. Mientras más fragmentado esté el Estado, mientras más pequeñas unidades políticas puedan capturar como los municipios, mejor para las mafias. Ellas quieren socavar instituciones federales, controlar territorios y también controlar el tráfico de bienes y servicios ilícitos. Si lo logran, eso lleva a un desmembramiento político-administrativo del Estado. Ésa es la experiencia internacional. Pasó en Colombia, Rusia y Francia, y México no será la excepción. Cuando un Estado se desmiembra y se fragmenta y ya no puede garantizar la vida de sus ciudadanos, la propiedad ni la impartición de justicia, se convierte en un Estado fallido. La idea del crimen organizado es fragmentar para después controlar territorios. El punto es poner detener ese proceso y revertirlo”
La estrategia contraproducente
Parece una ecuación matemática: a mayor cantidad de soldados enviados a combatir al crimen organizado, mayor será la violencia y la corrupción. Éste es un fenómeno que el doctor Buscaglia observó en todos lados
Desde hace años, el investigador y profesor universitario, a manera de una Casandra a la quien nadie creyó, nos ha dicho que en la lucha contra el crimen organizado el futuro institucional del Estado y de la sociedad mexicana está en juego.
El especialista en seguridad nacional señala que para el caso de México, se requiere un pacto político serio, y que sea operativo. Además, considera necesario implementar la investigación patrimonial de los delincuentes y hacer un mapa de sus contactos en el Gobierno, sus socios, localizar sus cuentas bancarias, etcétera. La investigación patrimonial es el talón de Aquiles del crimen organizado, porque, sin el dinero, los delincuentes pierden la capacidad de comprar lealtades y armas, así como la posibilidad de sobornar e infiltrar la Policía y las altas esferas gubernamentales. En México no se hacen investigaciones patrimoniales, por eso la delincuencia organizada está feliz, nadie les toca su dinero. El dinero del narcotráfico se lava en más del 70% de los negocios legales.
Otro punto imprescindible es combatir seriamente la corrupción. No bastan los escandalitos, ni perdonar a los amigos o compañeros de partido. Se requiere de una Procuraduría de Justicia honesta, sin impedimentos, que realice investigaciones a fondo, para que los culpables purguen sus penas en prisión.
Es u n verdadero escándalo que el Departamento Estadounidense Antidroga (DEA) y demás servicios de inteligencia alerten a las autoridades mexicanas de los negocios y movimientos de los grandes narcotraficantes, mas no se emprenda ninguna acción. Incluso, los norteamericanos subieron a Internet información sobre personas implicadas en el crimen organizado y los negocios con los que lava su dinero, pero México no hace nada.
La Convención de Mérida y la de Palermo
El doctor Buscaglia recomienda siempre que se apliquen los acuerdos de la Convención de Palermo y de la Convención de Mérida, esta última fue firmada en diciembre del 2003, en Mérida, Yucatán, México y fue auspiciada por la ONU. Estos documentos son un compendio de las medidas más efectivas en la lucha contra el crimen organizado. Son las que mejor resultado han dado en países como Colombia. Desafortunadamente, afirma el catedrático, en México solo se aplica el 23%, de ellas. Por tal razón, al referirse a la estrategia antinarco mexicana siempre la califica como “el coche de una rueda”.





























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