Apenas una semana después del asesinato de la activista de derechos humanos Natalia Estemirova, en Chechenia han sido secuestradas por lo menos siete personas. Así lo afirma la organización Memorial, en la que trabajaba Estemirova.
Geert Groot Koerkamp
“Ha aumentado el número de secuestros y se han registrado además ejecuciones sin proceso judicial”, dice la directora de Memorial, Tatiana Kasatkina. “Esto sucede hoy en día en Chechenia y las autoridades lo saben. Es indudable que ha habido un retroceso en derechos humanos”.
Kasatkina viene llegando de Chechenia, donde acompañó a sus colegas en el funeral de Estemirova, y no cree que los autores del crimen lleguen a ser juzgados. Este jueves el diario británico The Guardian publica una carta abierta a las autoridades rusas en la que se les pide que hagan todo lo necesario para encontrar a los asesinos de Estemirova. Se les llama también a prevenir más muertes de activistas de derechos humanos y periodistas.
Suspensión de actividades
Dadas las condiciones de extrema inseguridad, Kasatkina y sus colegas han decidido suspender las actividades de la organización Memorial en Chechenia. No fue fácil. “No sabemos cómo reaccionará la gente”, dice Kasatkina. “Tomamos la decisión después de hablar con nuestros colegas de Grozny, Gudermes, Sernovodsk y Uras-Martan. Nos encontramos después del entierro de Natalia. En cualquier caso seguiremos adelante con una parte de nuestras actividades. Algunos de nuestros abogados seguirán trabajando; no podemos dejar a la gente sin asistencia de un día para otro”.
Lo que sí ha suspendido Memorial, por lo menos hasta septiembre, es una de sus funciones permanentes, que es el registro y documentación de los casos de desaparición y otras violaciones de los derechos humanos. “Tememos por la vida de nuestros colaboradores”, explicó Tatiana Kasatkina.
Stalin
La suspensión de actividades de Memorial hará mucho más difícil tener una imagen fidedigna de la situación en Chechenia. El régimen del presidente Ramzan Kadyrov ha creado a su alrededor un clima de temor que obliga al silencio, incluso cuando desaparece un miembro de la propia familia.
La situación era distinta hasta hace pocos años. En ese entonces, los activistas de derechos humanos y los periodistas eran incluso abordados en la calle por chechenos que querían denunciar casos de desaparición o torturas. Algunos, por ejemplo la presidenta del Grupo Moscú Helsinski, Ludmila Alekseieva, compara la actual situación con la era de terror de José Stalin en los años treinta del siglo pasado. Y todo esto sucede en el marco de una masiva restauración, que podría hacer pensar que Chechenia, después de dos devastadoras guerras, ha alcanzado la normalidad.
Daguestán e Ingushetia
La situación en las repúblicas vecinas, Daguestán e Ingushetia, no parece más promisoria. Recientes informes de la organización Memorial muestran que en Ingushetia las desapariciones y los asesinatos son cosa de todos los días. La situación de los derechos humanos es al parecer mucho peor de lo que nunca fue en Chechenia. “Por lo mismo es que es tan preocupante lo que ocurre en el Cáucaso norte: en cualquier momento puede estallar la violencia”, dice Kasatkina.
Asesinatos
En otros lugares de Rusia los derechos humanos están igualmente en entredicho. Cabe mencionar los asesinatos en Moscú, a comienzos de este año, del abogado Stanislav Markelov y de la periodista Anastasia Baburova, o el más reciente asesinato del activista de derechos humanos Andrei Kulagin. Su cadáver fue encontrado el 10 de julio en un arenal en Karelia. Según Kasaktina, Chechenia es un espejo de lo que sucede en Rusia: lo que acontece allí salta más a la vista porque es un territorio más pequeño.
Libertad de prensa
“Basta ver lo que sucede con la libertad de prensa”, dice la presidenta de Memorial. “En Rusia los canales de televisión más importantes difunden los puntos de vista del gobierno. Allí no aparecen noticias sobre el crimen de Natalia Estemirova, por ejemplo. Sólo se emite la visión oficial, tal como se hacía con Chechenia. Grozny estaba todavía en ruinas, pero lo que aparecía en pantalla era una plaza con una fuente de agua. Los periodistas informaban desde allí y la impresión era que todo estaba bien. De la misma manera, los medios de comunicación masiva muestran que todo anda bien en Rusia”, concluye diciendo Tatiana Kasatkina.




























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