El ex presidente liberiano y ex señor de la guerra Charles Taylor se ha declarado inocente durante el primer día de interrogatorios en el Tribunal Especial para Sierra Leona, en La Haya.
“Yo, Charles Ghankay Taylor, soy inocente de todos los cargos que se me imputan. Todo se ha tramado para destruirme. No soy culpable de ninguno de los cargos.”
Al dirigirse a la Corte, compuesta por cuatro jueces, el ex mandatario liberiano parecía relajado y seguro, no titubeaba y apenas hizo pausas, cuando expuso un resumen histórico de líderes políticos del África occidental del siglo XX. En un momento determinado, el presidente del tribunal, el juez Richard Lussick, le pidió hablar más despacio para que el estenógrafo de la Corte pudiera mantener el ritmo.
Sierra Leona
A Taylor se le imputan 11 cargos por crímenes de guerra y de lesa humanidad. Aunque nunca puso pie en Sierra Leona hasta su detención en el año 2006, el fiscal alega que Taylor apoyó, ordenó y justificó atrocidades tales como asesinatos, violaciones, mutilaciones, esclavitud sexual y utilización de niños soldados, por parte de los rebeldes del Frente Revolucionario Unido (RUF, por sus siglas inglesas) durante la guerra civil sierraleonense.
Durante la fase acusatoria del proceso, el Fiscal General, Stephen Rapp, alegó que Taylor había suministrado armas al RUF a cambio de diamantes.
“Ninguna persona que diga la verdad podrá decir que yo he negociado con el Frente Revolucionario ni intercambiando armas por diamantes. Nunca lo hice. Es una mentira, una mentira.”
Armas para el RUF
En cambio, Taylor admitió haber suministrado “pequeñas cantidades” de armas y munición al RUF, entre agosto de 1991 y mayo de 1992, para ayudar a su propio Frente Patriótico Nacional de Liberia a proteger las fronteras del país contra eventuales ataques. Taylor añadió que le hubiera sido imposible ejercer control sobre la situación en Sierra Leona.
Así mismo, admitió haber negociado con los rebeldes del Frente Revolucionario Unido después de haber sido elegido presidente de Liberia, en 1997, pero únicamente a requerimiento de otros jefes de Estado africanos que intentaban poner fin a la sangrienta guerra civil en Sierra Leona.
Taylor, cuyos testimonios continuarán probablemente durante al menos otras seis semanas, permanece en poder de la Corte Penal Internacional desde el 2006 después de haber sido detenido en Nigeria, donde se había exiliado.
Juicio en La Haya
Si bien el juicio es dirigido por el Tribunal de Sierra Leona en la capital de Sierra Leona, Freetown, bajo auspicios de las Naciones Unidas, el caso de Taylor fue trasladado a La Haya por temor a que su comparecencia ante una sala de justicia africana pueda desestabilizar la situación en Sierra Leona y Liberia.
Es poco probable que se emita un veredicto antes de un año.





























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