El pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) acordó hoy suspender cautelarmente de sus funciones al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, informaron fuentes del órgano de gobierno de los jueces.
Robbert Bosschart/Redacción Internet
Tal ha sido el veredicto en el caso de este juez conocido en el mundo entero por haber mandado arrestar al dictador chileno, Augusto Pinochet. Sin embargo, en su propio país, Garzón se ha hecho muchos enemigos personales y políticos, que quieren eliminarle del panorama profesional de la Justicia.
De hecho, en la reunión de hoy de los magistrados que forman el Consejo General del Poder Judicial español, sólo se esperaban dos alternativas: o un resultado muy malo tanto para el juez como para el buen nombre de España, o un resultado muy malo sólo para el juez Garzón (que también significa una pérdida para la Justicia en España).
La peor proyección se ha cumplido: el Consejo decidió suspender cautelarmente a Garzón de sus funciones de juez, sin admitir la cuestión previa de que Garzón ha pedido irse “en comisión de servicio” al Tribunal Penal Internacional de La Haya (ahí le han ofrecido un puesto de asesor). Este tema todavía está siendo tratado, pero si el Consejo español se muestra así de duro, Garzón no podría ir a La Haya como juez. Otra cosa aparte sería que el Tribunal Internacional tuviera el gesto de decir que mantiene su oferta a Garzón, tenga la apelación profesional que tenga: juez, o ex juez, o lo que sea.
Reputación de la Justicia española
Tal decisión del Consejo español no sólo afecta gravemente a la carrera profesional de Garzón – en la práctica sería como una prejubilación forzada –, sino que además deja a la Justicia española, a ojos del mundo entero, a la altura del betún. Pues ¿qué puede decirse de una Justicia que se arroga el derecho a juzgar cualquier violación de los derechos humanos en cualquier otro país del globo, como hace la española, pero cuyos máximos dirigentes echan de la profesión a quien intente hacer lo mismo en su propio país?
Dicho mal y pronto, simplemente significa que los herederos del dictador Franco vuelven a mandar en España, al cabo de 35 años en los que los españoles se hicieron la ilusión de que habían conquistado la democracia. Pues la causa por la que se suspende a Garzón, es por haber intentado investigar las violaciones de derechos humanos cometidas por Franco y los suyos. Tomando estas medidas contra Garzón, el mensaje a todos los demás jueces presentes y futuros en España es: “Franco y los suyos son intocables.”
Claro que si la situación de la Judicatura en España no fuera la que es ahora, el Consejo diría que todo esto no tiene ni pies ni cabeza, ni sentido jurídico, sino que viene empujado por odios personales; y claro que sí que se puede investigar las violaciones de los derechos humanos cometidos por Franco y los suyos.





























Sin embargo, los delitos de lesa humanidad, por su cruel naturaleza, son imprescriptibles. Y los crímenes cometidos por el franquismo, es decir, por muchos españoles seguidores de Franco, son delitos contra la humanidad. Todo ello, independientemente de los otros delitos por los que Garzón ha sido, en principio, suspendido de su cargo.
El Juez Garzón fué suspendido en sus funciones por El Consejo Superior de Justicia compuesto por jueces de los principales partidos españoles y por unanimidad.
Su supensión fue por a) haber iniciado y prolongado unas diligencias sobre las desapariciones del franquismo atribuyendo a personas fallecidas delitos que habían prescrito décadas antes, estaban amnistiados y que, además, no eran competencia de la Audiencia Nacional.
b) Garzón recibió una querella dirigida contra el presidente del Banco de Santander, Emilio Botín, y otros directivos de la entidad que unos meses antes había entregado la "generosa aportación" de 302.000 dólares (260.000 euros) para sus actividades culturales.. Sin abstenerse, Garzón inadmitió esa querella.
c) Por delitos de prevaricación y e interceptación ilegal de comunicaciones por autorizar las escuchas indiscriminadas de las conversaciones que mantuvieron en prisión los imputados en el 'caso Gürtel' con sus abogados defensores, presentes futuros.
Un Juez no puede estar por encima de la Justicia, por muy "estrella" que sea.
Enviar nuevo comentario