La reunión de los presidentes centroamericanos con el vicepresidente estadounidense Joseph Biden en Costa Rica confirmó la apertura de una nueva etapa de las relaciones de Estados Unidos con América Latina.
El vicepresidente Joe Biden vino a reafirmar lo que ya había adelantado desde el Cono Sur: su tono más conciliador de respeto a cada país, al menos en lo que se refiere al discurso político; los latinoamericanos tendrán que esperar a ver las acciones en el futuro inmediato. Biden también admitió que el presidente Barack Obama lo envió a preparar el terreno para la V Cumbre de las Américas que se celebrará en Trinidad y Tobago.
Inversión perversa
Por su parte, el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, comentó que el mundo espera un liderazgo de Washington, no sólo económico ni militar, sino también moral. Por eso no pierde la esperanza de que Estados Unidos pueda restituir el embargo de armas a los países latinoamericanos.
Arias le recordó a Biden que la administración Clinton cometió un gran error al haber levantado el embargo que impedía que Estados Unidos le pudiera vender armas sofisticadas a la región. Subrayó Arias que las niñas y niños de América Latina necesitan más escuelas, más clínicas de salud, y no más tanques, ni más misiles.
"Yo le manifesté al señor vicepresidente que el mundo espera mucho de la reunión del G-20 [que se celebrará en Londres el próximo 2 de abril]. Por lo menos, yo creo que los países ricos deberían destinar más recursos para atender las necesidades de los países más pobres. Siempre he considerado que 100 mil millones de dólares en ayuda externa para aliviar la pobreza del 80% de los habitantes de este planeta, no es una suma suficiente. Depende de con qué se le compare, pero yo generalmente suelo compararla con el gasto militar, el gasto en defensa, en hombres, soldados y armas, que es 13 veces más elevada, un millón trescientos mil millones de dólares, [1,3 millones de dólares]", dijo Arias.
El presidente costarricense opinó que hoy lo que tenemos es una nueva carrera armamentista, sobre todo en América del Sur. Porque 50 mil millones de dólares, que es lo que gasta América Latina en armas, es ciertamente una inversión perversa.
Ayuda a Centroamérica
El vicepresidente norteamericano fue claro al señalar que agradece al presidente Arias por su acción tan acertada de convocar la reunión de mandatarios centroamericanos, pero ratificó que Arias no será el interlocutor. "Estados Unidos tratará los asuntos de política exterior directamente con cada una de las naciones del Istmo centroamericano", agregó.
A pesar de la asistencia de los 7 países de la región, fue notoria la ausencia del presidente nicaragüense Daniel Ortega, quien envió en representación de su país al vicecanciller Manuel Coronel, y el gobierno de Honduras participó con el vicepresidente, Arístides Mejía.
Centroamérica solicitó a Biden ayuda financiera para recapitalizar el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, y el Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE. Esto aliviaría parte de los problemas económicos, ya que podrían otorgar más créditos, y disminuir la presión financiera originada por la caída de sus ingresos tributarios y la disminución de las exportaciones y remesas familiares.
Funes: invitado especial
El presidente electo de El Salvador, Mauricio Funes, agradeció a Óscar Arias la invitación a la cita de mandatarios. Funes prometió que, bajo su gobierno, hará todos los esfuerzos por preservar y por fortalecer las relaciones con Estados Unidos.
"Por diferentes razones. Se trata del país donde vive la tercer parte de nuestra población. Somos cerca de nueve millones de salvadoreños. Apenas seis millones viviendo en tierras salvadoreñas y 3 millones y medio viviendo y trabajando en los Estados Unidos. Una crisis como la que está padeciendo Estados Unidos, nos impacta de una manera muy particular. Yo creo que de todos los países de la región, El Salvador es el país más afectado", dijo Funes.
También aprovechó para hablar de los 240 mil salvadoreños beneficiados con el estatus de protección temporal (TPS). Funes manifestó que espera que Costa Rica continúe con su tradición de respeto por la paz como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Según Funes, tiene razón el presidente Arias cuando habla de que los países desarrollados deberían contribuir más al desarrollo de los países pobres, porque en el fondo esta en juego su propia seguridad. "Por lo tanto", declaró Funes, "aspiraría a que el gobierno de Costa Rica, y particularmente el presidente Arias, se pronunciara por una distensión a nivel mundial y por privilegiar la ayuda al desarrollo para sacar adelante aquellos países que más necesitamos de la cooperación internacional, por encima de los recursos que se destinan en forma irracional para el mantenimiento de la guerra.
Durante toda la cumbre centroamericana pasó inadvertido el decreto que firmó el fin de semana el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en el que se eliminaron las visas a Costa Rica y anunció otras facilidades migratorias para los ticos.




























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