¿Se puede ser católico y cuestionar algunos preceptos y dogmas de la iglesia? Para los más allegados a la jerarquía eclesial católica quizás no, pero para miles de creyentes en Latinoamérica la respuesta es positiva y lo ponen en práctica, abriendo espacios para la discusión.
Católicas por el derecho a decidir pone el ejemplo y trae el tema de la sexualidad femenina a discusión en Perú, que se convierte en el décimo país latinoamericano en hospedar una filial de esta organización, que cuenta con redes en todo el mundo.
“En realidades como el Perú todo el tema de políticas públicas en salud sexual y reproductiva lamentablemente todavía sigue siendo un nudo en toda la agenda de derechos humanos”, sostiene Eliana Cano, de la recién instalada oficina de CDD. Para ella el tema no se ha resuelto en su país debido a la falta de voluntad política, que no permite una asignación de recursos para abordar el tema.
“No es una realidad desconocida que temas como la mortalidad materna , embarazo adolescente, aborto clandestino en condiciones de riesgo o violencia sexual, son problemáticas álgidas en América Latina. Pero en la medida que también desde las instancias del estado que realmente hagan esta separación del poder religioso eclesial, en la medida en que esto no se dé, no vamos a poder seguir avanzando”
Derecho a disentir
Eliana Cano y las integrantes de CCD forman parte de la iglesia católica y no pretenden salir de ésta por disentir en algunas cuestiones. “No vamos a salir de la iglesia. Consideramos que ser católico va mucho más allá que responder a una oficialidad como, en este caso, el Vaticano, que reconocemos y respetamos. Pero respetar no significa obedecer de manera irracional y ciega. Respetar no significa sumisión”, enfatiza.
Como católica y activista en el campo de los derechos sexuales y reproductivos, Cano cuestiona, entre otros, dogmas y preceptos como la culpa, el miedo, la pureza, la castidad, la virginidad y la lujuria. “Las mujeres no podemos seguir pensando que todo aquello que atropella nuestros derechos y nuestra vida es designio y castigo divino. Entonces allí sí colocamos una voz distinta, una voz disidente e invitamos a las personas a que pensemos en esta libertad de conciencia que a lo mejor ni siquiera muchas tuvieron la oportunidad de mirar”.
Las católicas por el derecho a decidir apuestan por la libertad de conciencia. Para ellas la gente tendría que tener todas las condiciones como para pensar sus decisiones, como para entrar a un proceso de autoafirmación. “Libertad de conciencia es lo único que te va a poder llevar al derecho a decidir, pero voy a decidir en la medida en que tengo elementos para decidir”.
Cano considera triste y preocupante que hoy en día muchas mujeres sigan pensando que un embarazo en la etapa adolescente es un designio divino o que es un castigo de Dios. “Este tipo de pensamiento debería ser removido”. Y es que con tantas brechas sociales, con la pobreza, la presión de las iglesias conservadoras y el poco acceso a la información esto es una realidad para muchas mujeres.
Mujeres de fe
“La iglesia no solamente es el Vaticano ni la jerarquía eclesial. La iglesia somos todos y todas aquellas que nos consideramos y nos sentimos mujeres de fe”, sostiene Cano, quien es consciente que definitivamente habrá una confrontación implícita o explicita con la Iglesia Católica peruana.
Tampoco es su intención atacar a esta instancia oficial del Vaticano. “Somos mujeres católicas, porque nos sentimos así, porque nos hemos construido en la experiencia de la fe y además es también una experiencia muy individual donde no entra nadie. En eso seremos muy firmes”
El camino no será fácil debido a que América Latina es un foco de atención muy importante para el Vaticano y para los grupos conservadores, religiosos y laicos. Todos forman un andamiaje muy fuerte, con mucho poder económico y con mucho poder ideológico que determinan sus agendas políticas. “Y están en todo su derecho”, dice Cano, “pero nosotras también estamos en todo nuestro derecho de reunirnos sin renunciar a la fe católica y trabajar por nuestras agendas”.
La red latinoamericana de católicas por el derecho a decidir también está presente en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, El Salvador, México, Nicaragua y Paraguay.





























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