La Casa Real holandesa es blanco de crítica desde varios frentes. Algunos legisladores opinan que se debe considerar un estilo distinto de monarquía.
Recientemente se desató una discusión sobre el proyecto de casa de veraneo del príncipe Alejandro en Mozambique. Asimismo, el aumento de los ingresos de la Casa Real no ha sido bien apreciado, teniendo en cuenta la crisis económica. Según consultas recientes, un 37 por ciento de los holandeses ha perdido parte de su simpatía por la Familia Real.
En el Parlamento, las bancadas han manifestado su preocupación por el daño que ha sufrido la realeza en el último tiempo. La construcción de una casa de veraneo para el príncipe Alejandro en el archipiélago mozambiqueño de Machangulo, ha causado revuelo. El proyecto debería favorecer a la población local, lo cual es al menos dudoso. Además, circulan rumores de corrupción, situación que está afectando la reputación de la Casa Real de Holanda, hecho que los legisladores califican de inaceptable.
Lujosa residencia de veraneo
Durante el debate sobre el llamado “presupuesto del Rey”, el primer ministro, Jan Peter Balkenende, intentó disipar las críticas dirigidas al príncipe heredero. En tanto Primer ministro, Balkenende es responsable del proceder de hacer la Casa Real. Ante los parlamentarios, el jefe del Gobierno aseguró que se realizó una amplia investigación sobre los riesgos que podría conllevar la construcción del complejo de vacaciones en Mozambique.
Según Balkenende, al igual que el príncipe, está seguro que la situación en el país africano no representaba un problema para la construcción del proyecto. Pero, agregó, resulta conveniente que Guillermo Alejandro no estuviera directamente involucrado en dicho proyecto, por lo que se había creado una fundación intermediaria.
La figura jurídica de la fundación debería evitar que el Príncipe se viera personalmente implicado en problemas. Existe el riego, por ejemplo, de que en el proyecto participen personas de reputación dudosa. De ahora en adelante, la fundación representará los intereses del príncipe Alejandro en Mozambique.
Aumento de ingresos
Otro motivo de preocupación en Holanda es el creciente nivel de ingresos de la Casa Real. Mientras que, como consecuencia de la crisis, la situación económica de muchos holandeses se ha deteriorado, los ingresos de la Reina Beatriz, el príncipe Alejandro y su esposa, la princesa Máxima, aumentarán el próximo año. A tal respecto, la Cámara Baja opina que la Casa Real debe también aportar su grano de arena.
“A la mayoría de los holandeses, desde los estudiantes hasta las personas mayores, se le ha congelado los subvenciones,” señaló el diputado Ronald van Raak, del Partido Socialista. “En la Casa Real debería suceder lo mismo, tal como se ha hecho en España. En los tiempos actuales, sería un gesto que muchos agradecerían”.
Si bien el primer ministro Balkenende no quiere ir tan lejos, aceptó reglamentar los gastos de los vuelos de la Familia Real, los cuales, el año pasado, sumaron cerca de 610 mil euros. En lo sucesivo, solamente los vuelos del príncipe Alejandro y la princesa Máxima serán reembolsados hasta una determinada cifra; el resto de la familia no recibirá ningún tipo de compensación. La Reina Beatriz podrá seguir haciendo los vuelos que estime conveniente, dado que, según el Primer ministro, “siempre se trata de viajes de interés público”.
Monarquía
Para algunos legisladores, todo este revuelo ha servido para considerar un tipo distinto de monarquía. La holandesa es una monarquía constitucional. La jefa de Estado – la Reina Beatriz – forma parte del Gobierno y se entrevista semanalmente con el primer ministro. La reina tiene también un rol de importancia en el nombramiento de los encargados de formar un nuevo Gabinete.
Las bancadas del Partido por la Libertad (PVV), los social-liberales del D66, así como el Partido Socialista (SP) abogan por una monarquía ceremonial, al estilo de la sueca. En tal caso, el soberano o soberana no tiene injerencia en las decisiones políticas. Sin embargo, el Gabinete rechaza esta alternativa y, según el Primer ministro holandés, la monarquía constitucional está indisolublemente vinculada al sistema constitucional holandés, y no existen razones de peso para un cambio.
“Debemos ser cuidadosos con el rol de la Reina como jefa de Estado y miembro del Gobierno. También debemos cuidar a la Casa Real como símbolo de continuidad, estabilidad e identidad,” enfatizó dijo Jan Peter Balkenende.
Tarjeta de visita
Mientras la Cámara Baja apuntaba a los problemas en torno a la Casa Real, el Primer ministro intentaba resaltar sus ventajas, tales como la dedicación de la princesa Máxima a la promoción del micro crédito, o las visitas de Estado de la Reina Beatriz, las cuales representan una importante tarjeta de visita de Holanda en cualquier lugar del mundo.





























Enviar nuevo comentario