La Corte de Apelaciones de Santiago de Chile rechazó, el jueves 20 de abril, aplicar la amnistía decretada por el ex dictador Augusto Pinochet, en el proceso por los fusilamientos sumarios de más de 70 opositores, en los meses posteriores al golpe militar de 1973. ¿Cuáles podrían ser las razones que tuvo el general Augusto Pinochet para ordenar la eliminación de opositores mediante el dispositivo conocido mundialmente como "La caravana de la muerte"?.
Tal vez - porque eso sólo lo sabe a ciencia cierta el general - la razón obvia haya sido descabezar el movimiento opositor al golpe militar. La mayor parte de los asesinados eran dirigentes políticos y sindicales.
Otra posibilidad complementaria fue a lo mejor consumar un pacto de sangre con los integrantes del ejército que se encontraban en zonas apartadas de la capital y que no habían vivido ni las zozobras ni los enfrentamientos armados ocurridos en Santiago durante el 11 de setiembre de 1973 y los días posteriores. Había que asegurarse el respaldo a la rebelión mediante un lazo tan sólido como la sangre del adversario. No existe mayor complicidad que la del crimen.
Otra alternativa puede haber sido el intento de establecer de una vez por todas el terror entre la población. Para evitar voces críticas nada mejor que prevenir con la amenaza de la muerte. De modo distinto: "miren, lo que les ha pasado a éstos, también les puede ocurrir a ustedes". El terror es indispensable en toda dictadura, porque la ausencia de reflexión se suple con el miedo. Por eso el terror es siempre, de derecha o de izquierda, un recurso primitivo y bárbaro.
Lo que no se puede entender ni analizar son los pormenores de estas "ejecuciones extrajudiciales" como acostumbran a llamarlas las instituciones internacionales.
¿Por qué la saña?. No se trató solamente de la ejecución, sino también de la tortura previa. Digámoslo sin remilgos intelectuales: destrozar en vida cuerpos indefensos. Para la faena los uniformados recurrían a la droga, al alcohol. En ese estado y después de la media noche procedían a descuartizar a los prisioneros.
Pocas veces en la historia de Chile se vio tanta cobardía en hombres que dicen defender el honor y los valores patrios. Pocas veces.
El terror es indispensable en toda dictadura, porque la ausencia de reflexión se suple con el miedo.
La legislación chilena dice que para considerar la pena de muerte tienen que darse varias condiciones. Entre otras: El o los autores deben proceder con premeditación y alevosía, y actuar al descampado. Los miembros de "la caravana de la muerte" reúnen esos requisitos más toda una serie de agravantes.
Ha actuado bien la Corte de Apelaciones. Es de esperar que sea este otro signo del cambio de los tiempos. Toda democracia precisa de una justicia independiente. Si el conjunto de los partidos políticos chilenos, de gobierno y oposición, aseguran que hay dejar a la justicia actuar con independencia, están dadas todas las condiciones para juzgar estos y otros crímenes del régimen del general Augusto Pinochet.





























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